quarta-feira, 29 de junho de 2011

CIUDAD DE URUK

El texto abajo, el escriba Valdemir Mota de Menezes he leido en el sitio:http://www.biblioteca-tercer-milenio.com/genesis/Apuntesde-Historia-De-Mesopotamia.htm




LA REVOLUCIÓN URBANA, PERÍODO DE URUK:

Hacia el 3500, la existencia de más de un templo por ciudad señala que han aparecido auténticas divinidades en las que la comunidad humana centra sus esperanzas y temores, superando concepciones impersonales como las de las fuerzas de la naturaleza y la fertilidad. La relación entre las divinidades y la comunidad estará mediada por una clase emergente de sacerdotes que también se arroga la dirección coordinada de la sociedad.


Durante el neolítico, las comunidades permanecen en la dimensión de aldeas, son homogéneas en su edificación y autosuficientes. Las especializaciones son ocasionales e irregulares. El salto organizativo consiste en separar la producción de alimentos de las técnicas especializadas y polarizar esta separación concentrando a los especialistas en algunas poblaciones más grandes, dejando la tarea de producción de alimentos a las aldeas dispersas. Pronto esta relación deja de ser complementaria y pasa a estar jerarquizada, con aldeas tributarias de la ciudad. Hay un flujo de excedentes alimenticios (que va de los productores) para mantener a los especialistas y un flujo de productos especializados y servicios, (que va de los especialistas a los productores de alimento). Sin embargo estas relaciones se desequilibran a favor de los especialistas ya que poseen un prestigio social y cultural mucho mayor que el de los productores de alimentos.

Lo que a escala familiar y de aldea era realizado por las cabezas de familia y estaba determinado por la tradición, ahora se convierte en tarea especializada. Surgen polos de decisión: los templos y el palacio que distinguen las ciudades de las aldeas. En estos centros se acumulan los excedentes en los que se basa el sistema redistributivo.




Relación entre la ciudad y las aldeas: la revolución urbana culminó en la Baja Mesopotamia entre el 3500 y el 3200. ¿Por qué fue en esta zona? Porque las primeras canalizaciones forman islas colonizadas, luego estas islas comienzan a conectarse entre sí y la ordenación de un tramo situado aguas arriba condiciona la de un tramo aguas abajo.





Si no se coordinan las iniciativas locales se originan conflictos. Las primeras ordenaciones hídricas son de la época de Ubaid pero hacia el 3500 alcanzan una gran dimensión y sirven como medio de comunicación entre las comarcas, dado que el transporte fluvial es más efectivo que el terrestre. La realización de estas obras requiere la existencia de un excedente de personas (que puedan dejar de cultivar para dedicarse a esta tarea) y de comida (para alimentar a estos trabajadores) pero también desemboca en una ampliación de la producción y del excedente.





Surge la especialización y jerarquización de los asentamientos: una ciudad capital (donde se encuentra el palacio y el templo, y donde se realizan la mayor parte de las funciones especializadas) una serie de centros regionales periféricos (son poblaciones intermedias que desempeñan funciones urbanas descentralizadas) y un elevado número de aldeas tributarias. Este conjunto está separado de otros similares por franjas de territorio pantanoso sin colonizar, o bien por estepas áridas.

El arado reduce el tiempo dedicado a la siembra y se adapta mejor a un paisaje estandarizado de parcelas alargadas situadas perpendicularmente a los márgenes de las acequias. Por lo tanto responde a una organización planificada de la producción agrícola.

El crecimiento demográfico estimulado por el aumento de la producción de alimentos lleva al crecimiento de las ciudades, aunque este a veces provoca un despoblamiento en el campo que lo rodea (en el caso de Uruk), y otras veces este crecimiento se reparte en las numerosas aldeas (caso de Nippur).





Con la urbanización aparecen dos tipos de tierras:

- Las que siguen siendo propiedad de las familias libres.

- Las que pertenecen al templo y al palacio.

La concentración de riquezas en las ciudades lleva a la necesidad de construir murallas. Las aldeas, son demasiado numerosas y pequeñas y la riqueza que contienen es demasiado modesta como para justificar la construcción de murallas. La riqueza de las aldeas es la población que se salva dándose a la fuga.

El núcleo dirigente debe trabajar en dos frentes: el administrativo (que llevará a la formación de una burocracia y el desarrollo de la escritura) y el ideológico (que desemboca en el clero).




El surgimiento de la escritura: al tiempo que se ponen en práctica sistemas de medidas, la administración establece sellos como instrumento de garantía. En la fase Ubaid el sello está muy generalizado tanto en Mesopotamia como en las regiones circundantes. Su uso equivale a una firma. En la época de Uruk, el sello pasa de ser una simple firma a una garantía de que no se ha abierto el recipiente sellado. Luego se pasa a la utilización de tablillas donde se graban signos pictográficos que ya no representan al objeto en cuestión sino a una palabra que suene más o menos igual. La administración se convierte en el trabajo más especializado y el funcionario administrativo por excelencia es el escriba. Los escribas son formados en verdaderas escuelas donde les enseñan el manejo de los signos.

Los especialistas: son el grupo más selecto del estado, pero económicamente dependen del rey (o del dios) para su mantenimiento. Los talleres de artesanos, los almacenes, las oficinas y los archivos de los escribas se encuentran en el templo y en el palacio. En cambio, el resto de la población es libre porque posee sus medios de producción y trabaja para su propio sustento. En el sistema redistributivo da más que recibe, y lo que recibe tiene un carácter meramente ideológico (culto religioso, propaganda política), aunque se beneficia con la excavación de canales que solo una gran organización puede garantizar.

La especialización se torna jerarquizada, con maestros y aprendices, supervisores y obreros. Las relaciones tradicionales del trabajo familiar son reemplazadas por otras de dependencia y promoción en la carrera. La retribución es personal y toma importancia la posesión personal de bienes.




El fortalecimiento del clero y de la burocracia: la comunidad urbana que está acostumbrada a atribuir a personalidades divinas la responsabilidad de hechos incontrolables por el hombre, y que trata de ganarse su favor por medio de sacrificios y ofrendas, traslada ahora todo esto al nivel de la organización centralizada. Se produce una especie de paralelismo entre el mecanismo de centralización y redistribución y el de las ofrendas para el culto. La comunidad que cede una parte de su producto a las divinidades para ganarse su favor, también cede un aparte de la producción a la clase dirigente a cambio de los servicios organizativos y las decisiones.

También el panteón de las divinidades se jerarquiza y se especializa. Cada dios posee determinadas características y habilidades. El papel que desempeña el templo, de simbolizar y mantener la cohesión de la comunidad, es esencial. A su alrededor hay espacios acondicionados para las fiestas.

Si la persuasión y la ideología no bastan, el poder central puede recurrir a medios coercitivos ya que surgen especialistas en la guerra (con dedicación plena). El ejército además está formado por un número de conscriptos reclutados de entre toda la población

El rey (en): el rey ocupa la mayor parte del tiempo en su función administrativa, aunque también desempeña la función de sumo sacerdote (en) del dios de la ciudad. En el período de Uruk todavía no hay un palacio laico separado del templo. El rey también es responsable de la defensa de la ciudad.

Los mercaderes: también son especialistas, aunque en realidad son agentes comerciales. Parten de la ciudad con una provisión de productos manufacturados y se dirige a las lejanas regiones productoras de materias primas. Allí intercambia los productos manufacturados por metales y piedras preciosas, vuelve a la ciudad y allí rinde cuentas para aclarar si el valor de los bienes que ha traído es equivalente al de la provisión de partida. Quizá la zona de origen de ciertos productos sea ignorado, por lo que se obtiene en centros de distribución e intercambio. En los países exportadores de materias primas se organiza su producción y en algunos casos su elaboración, por lo que el estímulo del comercio resulta muy eficaz para el desarrollo organizativo de las regiones periféricas. Los desplazamientos se realizan por agua, siempre que sea posible.

El comercio: en estas primeras etapas la sociedad protoestatal no reconocen la reciprocidad económica del trueque porque sería como reconocer la existencia de otros centros políticos de igual jerarquía. Las consideran cesiones debidas al prestigio y poder del dios de la ciudad.

La gran expansión de esta primera urbanización se nota con distintos grados de intensidad desde el núcleo de la Baja Mesopotamia (que incluye Sumer y Akkad). En las zonas adyacentes (Eufrates Medio, Alta Mesopotamia, Khuzistán, Asiria) se encuentran centros periféricos de la cultura de uruk con todos sus rasgos, pero emplazados en un tipo de territorio distinto (como si fueran colonias). Más allá de estas hay zonas con las que la cultura de Uruk mantiene relaciones lo suficientemente estrechas como para modificar la organización local sin cambiar la cultura material (Alto Eufrates, Oeste del Irán). Finalmente hay zonas donde se encuentran vestigios de simples contactos comerciales, sin influencias destacables.

En la periferia, donde no hay una acumulación de excedentes y la urbanización aparece en las rutas de acceso a los productos naturales, se plantea el problema de organizar la explotación de eso recursos y se instala una clase dirigente local que se sostiene por la fuerza y las rentas procedentes de las nuevas relaciones comerciales. De esto modo surge una aristocracia militar que gestiona la explotación de los recursos disponibles y que utiliza como elemento secundario el simbolismo religioso local, a diferencia de lo sucedido en la Baja Mesopotamia.

LA CRISIS DE LA URBANIZACIÓN: la difusión y la influencia cultural de Uruk en la periferia de Mesopotamia finaliza de forma bastante repentina. En toda la zona montañosa donde la cultura uruk había penetrado se retrocede de la urbanización a una organización más modesta, basada en la aldea, aunque perduran ciertos cambios del sistema socio-económico como la especialización laboral y la jerarquización.

PERÍODO PROTODINÁSTICO

Protodinástico I (2900–2750): es una etapa de crisis y retroceso

Protodinástico II (2750–2600) se evidencia la existencia de varios centros urbanos importantes, con una serie de ciudades estados similares que compiten entre sí, a diferencia del período de Uruk donde la única urbe importante era esa misma ciudad.

Protodinástico IIIa (2600–2450). Aquí ya aparece la diferenciación entre el templo y el palacio en las ciudades de la baja mesopotamia. Parece ser que podría estar indicando la consolidación de un sistema político laico cuyo origen quizá sea el norte mesopotámico. La clase dirigente del templo (anónima) es sustituida por una clase dirigente que necesita afianzar una imagen más personalizada de su realeza, aquí aparecen las primeras inscripciones reales, de Emmebagaresi y Mesilim. Sin embargo el templo sigue manteniendo su importancia económica: encargándose de el almacenamiento, los servicios y la producción primaria.

Protodinástico IIIb (2450–2350)

CARACTERÍSTICAS GENERALES DEL PROTODINÁSTICO:

La Sociedad:

La población de las aldeas contribuye a la acumulación centralizada de productos de dos maneras:

1) Mediante la cesión de una parte del producto.

2) Mediante prestación de trabajos (generalmente agrícolas y en caso de necesidad, militares)

Los campesinos creen que están manteniendo a la divinidad, cuando en realidad están manteniendo a las capas privilegiadas de la ciudad.

La distinción entre especialistas (dependientes del templo) y hombres libres (productores de alimentos) se mantiene, pero a medida que los aldeanos comienzan a empobrecerse y sus miembros se ven obligados a vender las tierras, se forma un campesinado no propietario que no tiene más remedio que depender del estado (mushkenum, que dependen del estado al igual que los especialistas) o de miembros concretos (esclavitud por deudas) para poder sobrevivir.

En las ciudades hay grandes concentraciones de mano de obra en dos sectores:

1) La molienda de granos. Realizada por mujeres con sencillos molinos de piedra (morteros).

2) El sector textil. También realizado por mujeres con instrumentos neolíticos como el huso, la rueca y el telar horizontal.

Estos sectores de bajo nivel técnico se diferencian con todos los demás sectores de la transformación de los que se ocupan reducidos grupos de artesanos especializados.




La presencia de “reformadores” como Urukagina demuestra que existe una clase que comienza a endeudarse y a ceder sus propiedades y sus hijos al acreedor, como pago por los intereses. Esto desemboca en la servidumbre por deudas cuando no se devuelve lo prestado. Esto se relaciona con la aceleración de la desaparición de la pequeña propiedad familiar y el aumento de las propiedades del templo y el palacio, así como la de los altos funcionarios. El endeudamiento puede ser consecuencia del exceso de la carga fiscal (en impuestos o trabajos forzados) y si un par de cosechas ponen a las familias en apuros, el proceso de servidumbre se desencadena. Los que salen ganando son los acreedores, que son los que detentan la administración del templo y del palacio, los únicos que poseen excedentes para ayudar a los que se encuentran en apuros.

La Administración:

Cada ciudad es gobernada por una dinastía local. Desde el plano ideológico es fundamental la legitimación divina de la realeza, la subordinación del rey al dios y la presentación de su obra como fiel reflejo de la voluntad divina. La pluralidad de dioses hace que se considere legítima la pluralidad de centros políticos, uno por ciudad y por dios.

Desde el plano administrativo surge la necesidad de subordinar los templos a la administración estatal unificada. Los reyes, una vez lograda la legitimación interna (basada en la aprobación o el sometimiento de la clase sacerdotal local) buscan la legitimación externa (que únicamente puede ser dada por Enlil, el dios supremo que tiene su templo en Nippur).

El rey tiene la responsabilidad de controlar las estructuras productivas y el sistema redistributivo, pero las buenas cosechas se deben al dios. Lo mismo en la guerra, el rey está al mando de las operaciones pero el resultado del enfrentamiento lo deciden las divinidades según su voluntad, sin embargo el comportamiento del dios es reflejo del comportamiento real.

segunda-feira, 13 de junho de 2011

ROLLO DE LA GUERRA

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ROLLO DE LA GUERRA

Este manuscrito contiene una guía y un plan para luchar por la victoria mesiánica de Israel contra el mundo pagano. Este libro es de naturaleza apocalíptica y esto libro habla de la batalla de Armagedón, cuando Cristo y las huestes celestiales lucharán contra las naciones y establecerá el reino prometido de Dios en la tierra. El libro muestra la influencia de la música y el toque de los instrumentos que hace ritmo a la guerra. La guerra se trata como una doctrina teológica, que culminará con el reino de las tinieblas siendo sometió al reino de la Luz. El manuscrito describe la guerra del bien contra el mal. Este rollo fue encontrado en las cuevas de Qumrán en Israel y habla de la fe de los miembros de esa comunidad de esenios. Estés esenios vivían en el aislamiento del mundo del pecado y representaba el ala más radical del judaísmo. Juan el Bautista era un miembro de esta comunidad (Por: escriba Valdemir Mota de Menezes).










Los Rollos del mar Muerto


Guerra de los Hijos de la Luz contra los Hijos de las Tinieblas


(1QM) '[Esta es la regla de los hombres de] guerra:

Prólogo

La guerra comenzará cuando los Hijos de la Luz lancen su ataque contra la heredad de los Hijos de las Tinieblas, contra el ejército de Belial, contra las guerrillas de Edom, de Moab y de los amonitas, contra los ejércitos de Sidón y de los filisteos, y contra las guerrillas de los quíteos* de Asiría y su gente, que acudirán en auxilio de los violadores del pacto. Los descendientes de Leví, de Judá, los exiliados del desierto, combatirán contra ellos, contra to[do su ejército] y todas sus guerrillas, cuando los exiliados Hijos de la Luz vuelvan del desierto de los pueblos para acampar en el desierto de Jerusalén. Y después de la batalla avanzarán de allí contra todas las tropas] de los quíteos que se hallan en Egipto. Y cuando él considere el momento oportuno, saldrá con grande cólera a combatir contra los reyes del norte para exterminar y destruir completamente el poder de [Belial.

Ese será el tiempo de la salvación del pueblo de Dios, el tiempo señalado para que asuman el dominio todos cuantos pertenecen a Dios y para la aniquilación eterna de todos los que pertenecen a Belial. Habrá un pánico e[norme entre] los descendientes de Yefet. Asiría caerá sin nadie que la socorra. La dominación de los quíteos desaparecerá al ser vencida la maldad, sin dejar ningún resto, y [de todos los Hijos de la]s Tinieblas no habrá ningún superviviente.

La verdad y la rectitud alumbrarán todos los confines del mundo, y seguirán alumbrando hasta que termine por completo la era de las tinieblas. Luego, en la era de Dios, esplenderá su eminente majestad por todos los tiempos de [la eternidad] para bienestar, bendición, honor, gozo y longevidad de todos los Hijos de la Luz.

El día que caigan los quíteos habrá un encuentro y tremenda carnicería ante el Dios de Israel. Porque ese es el día designado por él desde mucho antes para la guerra de exterminio de los Hijos de las Tinieblas. En él chocarán con gran carnicería la congregación de los seres divinos y la asamblea de 'l los hombres. Los hijos de la Luz y los del partido de las tinieblas lucharán en apretados bloques, el día del desastre, con estruendo de enorme gentío y los gritos de guerra de los seres divinos y de los hombres, para poner de manifiesto el poder de Dios. Será tiempo de angustia y a[premio] para el pueblo redimido por Dios. De todas sus angustias ninguna será como ésta, desde que se desencadene súbitamente hasta que culmine en la eterna redención.

El día de su batalla contra los quíteos saldrán a la matanza. En esa batalla, tres veces los Hijos de la Luz tendrán la suerte de imponer su fuerza y propinar golpes a la maldad. Pero tres veces también el ejército de Belial reunirá suficiente fuerza para repeler al pueblo de [Dios. Los escuadrones de infantería harán perder el ánimo, pero el poder de Dios infundirá fortaleza] a los [Hijos de la Luz]. La séptima vez la poderosa mano de Dios someterá a I[la heredad de los Hijos de las Tinieblas, a todos los ángeles de su dominio y a todos los miembros de [su pacto. ..........] [La gloria de Dios, en la compañía de] los santos, refulgirá en la ayuda impartida a los Hijos de la Luz, varones fieles, para aniquilación de los Hijos de las Tinieblas, heredad de Belial. ....................... multitud enorme. ..................... .darán mano. .........

Servicios religiosos de campaña
..... jefes de familia de la congregación, cincuenta y dos.

A los jefes de los sacerdotes se les asignará rango después del sacerdote en jefe y de su segundo, doce jefes sacerdotales que oficiarán continuamente delante de Dios. Los jefes de servicios serán veintiséis y oficiarán en sus respectivos deberes. Después de ellos, vendrán los jefes de los levitas, para oficiar de continuo, en número de doce, uno por cada tribu, y los jefes de sus servicios oficiarán cada uno en su puesto. Vendrán después de ellos los jefes de las tribus y los jefes de familia de la congregación, los cuales estarán apostados continuamente en las puertas del santuario. Los jefes de sus servicios, con los alistados bajo su mando, asumirán sus puestos para atender lo relativo a sus festividades, sus novilunios, los días de reposo y todos los demás días del año, y deberán ser de cincuenta años arriba de edad. Estos deberán prestar servicio para los holocaustos y sacrificios, preparando el incienso agradable para beneplácito de Dios, ofreciendo expiación por la congregación de Dios, y alimentándose siempre delante de él en la gloriosa mesa. Todas estas reglas, sin embargo, se aplicarán sólo en el tiempo establecido del año de la condonación de deudas (Dt. 15.1).

Movilización y planes de campaña
En los treinta y tres años restantes de la guerra, los varones de renombre serán convocados a reunión solemne, y todos los jefes de familia de la asamblea se escogerán guerreros para todos los países de los gentiles. De todas las tribus de Israel deberán reclutar anualmente soldados que salgan a campaña de acuerdo con las estipulaciones de la guerra. Pero durante lósanos de la condonación no deberán ser movilizados para la campaña, por ser tiempo sabático de reposo para Israel. En el año trigésimo quinto de servicio se harán los preparativos de guerra, que durarán seis años, con la asamblea entera participando en ellos. Durante los veintinueve años restantes la guerra se llevará a cabo en campañas por separado.

El primer año se combatirá contra Aram Najarayin;el segundo, contra los habitantes de Lod; el tercero, contra el resto de los de Aram, y contra Us, Jul, Togar y Mesa, que están allende el Eufrates; el cuarto y el quinto, contra los habitantes de Arpaxad; el sexto y el séptimo, contra todos los asirios, los persas y los orientales, hasta el gran desierto; el octavo, contra Elam; el noveno, contra los ismaelitas y los quetureos. En los diez años restantes, la guerra se dividirá en campañas contra todos los descendientes de Jam, según [todos los territorios donde habitan. Y en los diez años que quedan, la guerra se dividirá en campañas contra todos [los pueblos donde habitan. .............. .[trompetas el toque de atención para todas sus tareas ............... para su inspección ............... y piquetes al toque de trompetas] ...............................

Reglamento para las trompetas
Orden de batalla, y toques de reunión de las trompetas cuando se rompan las hostilidades con el avance de la infantería, y los toques de trompeta para el ataque, la emboscada, la persecución cuando el enemigo haya sido derrotado, la reunión y el regreso de la batalla.

En las trompetas que toquen a reunión de la asamblea se inscribirá: Convocados por Dios.

En las que toquen a reunión de jefes se inscribirá: Oficiales de Dios. En las de reclutamiento: Filas de Dios. En las de los varones de renombre: Jefes de familia de la asamblea. Cuando se reúnan en la casa de reuniones: Prescripciones de Dios para el santo consejo. En las de los campamentos: Paz de Dios en los campamentos de los consagrados a él. En las de levantar el campo: Poderosos actos de Dios para desbaratar al enemigo y poner en fuga a los que aborrecen la rectitud, y retiro de sus actos de bondad en el caso de los adversarios de Dios.

En las trompetas para la formación de batalla se inscribirá: Formaciones de los escuadrones de Dios para la venganza de su ira sobre todos los Hijos de las Tinieblas. En las de reunión de la infantería, cuando se rompan las hostilidades, para avanzar contra las líneas enemigas: Recordatorio de la venganza en el tiempo fijado por Dios. En las del ataque: La mano poderosa de Dios en la batalla para hacer caer muertos a todos los infieles. En las de la emboscada: Los misterios de Dios para la destrucción de la maldad. En las de la persecución: [Dios] ha derrotado a todos los Hijos de las Tinieblas; su ira no se retirará hasta acabar con ellos. En las de la retirada, cuando regresen de la batalla para realinearse: Dios reúne. Y en las del camino ''de regreso de la batalla contra el enemigo, para entrar en la asamblea de Jerusalén: Júbilo de Dios por haber vuelto en triunfo.

Reglamento para los estandartes
Regla para los estandartes de toda la asamblea, por secciones de reclutamiento:

En el gran estandarte que va a la cabeza de todo el ejército se inscribirá: Pueblo de Dios, junto con los nombres de Israel y Aarón, y los nombres de las doce tri[bus de Israel] en el orden de su genealogía.

En los estandartes de los jefes de los campamentos de las tres tribus* se inscribirá:. ......................... . . [e]n el [estan]darte de la tribu: Bandera de señales de Dios, y el nombre del comandante de ........ sus clanes. ........................ nombre del comandante de la división y los nombres de los je[fes] ................................. jefes de sus compañías. En el estandarte ...................

En el estandarte de Merari, se inscribirá: Tributo para Dios, el nombre del jefe de Merari y los nombres de los jefes de sus batallones. En el de cada ba[ta]llón: ira de Dios, con furor, contra Bel ¡al y los de su heredad para que no les quede ningún superviviente, el nombre del jefe del batallón y los nombres de los jefes de sus compañías. En el de cada compañía: De parte de Dios viene el poder de la batalla contra todo pecador, el nombre del jefe de la compañía y los nombres de los jefes de sus pelotones. En el de cada pelotón: Ha cesado la resistencia de los malvados, [por] la potencia de Dios, el nombre del jefe del pelotón y los nombres de los jefes de sus piquetes. Y en el estandarte de cada piquete: Epinicio de Dios, acompañado con arpa decacorde, el nombre del jefe del piquete y los nombres de los nueve hombres adscritos a su mando.

Cuando marchen a la batalla inscribirán en sus estandartes: Verdad de Dios, Rectitud de Dios, Gloria de Dios, Juicio de Dios, Hora de Dios, Pánico de Dios, Matanza de Dios, y después con exactitud todos sus nombres. Cuando regresen de la batalla, inscribirán en ellos: Sublimidad de Dios, Grandeza de Dios, Elogio de Dios, Gloria de Dios, con todos sus nombres exactamente.

Regla para los estandartes de la asamblea:
Cuando salgan a campaña inscribirán en su primer estandarte, Asamblea de Dios; en el segundo, Campamentos de Dios; en el tercero, Tribus de Dios; en el cuarto, Clanes de Dios; en el quinto, Escuadrones de Dios; en el sexto, Congregación de Dios; en el séptimo, Convocados por Dios; en el octavo, Ejércitos de Dios, e inscribirán también con exactitud sus nombres, en el debido orden. Cuando se aproximen ya a la batalla, inscribirán en ellos: Guerra de Dios, Venganza de Dios, Pleito de Dios, Retribución de Dios, Fuerza de Dios, Recompensa de Dios, Potencia de Dios, Aniquilación, por Dios, de todas las fútiles naciones. Y además, con exactitud, todos sus nombres se inscribirán en ellos. Cuando regresen de la batalla, inscribirán en ellos: Salvación de Dios, Victoria de Dios, Ayuda de Dios, Apoyo de Dios, Elogio de Dios, Gracias a Dios, Alabanza a Dios, Paz de Dios.













[Regla para las medid]as: El estandarte de toda la asamblea tendrá catorce codos de largo; el de. .............. [di]ez codos;........ doce codos. ............ once; di[ez]................... [nueve codos .................. codos; el estandarte del piquete .................................

En el escudo del jefe de toda la asamblea inscribirán su nom[bre y los] de Israel, Leví y Aarón, así como los de las doce tribus de Israel en el orden de su gen[ea]logia y los de sus doce respectivos jefes.

Formación de batalla
Regla para el orden de los escuadrones de combate, una vez que se hayan completado sus efectivos:

Para la formación de un frente completo de batalla, la línea se cerrará con mil hombres, dispuestos en siete filas del frente, formadas cada una en tal orden que los hombres queden colocados uno tras otro. Todos ellos estarán equipados con escudos de bronce, pulidos como espejos. El escudo estará cercado por un borde festoneado y artísticamente diseñado como un entrelazado guarnecido de oro, plata, bronce y piedras preciosas, semejando un mosaico policromo, obra de experto orfebre. El largo del escudo será de dos codos y medio, y su ancho de uno y medio.

En la mano portarán una lanza y una espada. La lanza tendrá siete codos de largo, de los cuales la punta, incluyendo su casquillo, será de medio codo. EI casquillo llevará tres anillos cincelados en forma de festón, como el borde del escudo, guarnecido de oro, plata y bronce, finamente diseñado como un entrelazado. El diseño del anillo, por ambos bordes, 'llevará un cerco de piedras preciosas de colores variados, obra de experto orfebre, y una espiga. Entre los anillos, el casquillo irá estriado a manera de una columna hecha con arte. La punta será de hierro blanco brillante, obra de experto orfebre. La espiga de oro puro irá en el centro de ella, apuntando hacia '' el extremo superior.

Las espadas serán de hierro puro, refinado en el crisol y pulidas al blanco de modo que parezcan espejos, obra de experto for[ja]dor. Con figura de espiga llevarán por uno y otro lado de su hoja una aplicación de oro puro, así como dos estrías rectas dirigidas hacia la punta. El largo de la espada será de codo y medio, y su ancho de cuatro dedos. El ancho de su curvatura será de cuatro pulgares; la longitud hasta la curvatura será de cuatro palmos, y de ahí hasta la punta la curvatura

¡ rá cinco palmos más. La empuñadura de la espada será de hueso puro, artísticamente trabajada, con un diseño policromo de oro, plata y piedras preciosas.

Maniobras de los combatientes


Cuando se pongan en pie los [sacerdotes] ................se alinearán siete filas, una tras otra. De ahí. ................[tr]einta codos, lugar en que estarán los varo[nes]............ hacia los [hombres] del frente .............................siete veces, y regresarán a sus posiciones.

Después de ellos avanzarán tres escuadrones de infantería y tomarán posiciones entre las formaciones. El primer escuadrón lanzará [con]tra la formación enemiga siete jabalinas de combate. En la punta de la primera jabalina se inscribirá: Relámpago de la lanza de la potencia de Dios; en la de la segunda: Dardos sanguinarios para hacer que caigan muertos por la ira de Dios, y en la de la tercera: Llama de la espada que devora a los pecadores heridos por la justicia de Dios. Todos éstos lanzarán sus armas siete veces y luego volverán a sus posiciones. Después de ellos avanzarán dos escuadrones de infantería y tomarán posiciones entre las dos formaciones. El primer escuadrón irá equipado con lanza y escudo, y el segundo con escudo y espada para hacer que caigan muertos enemigos por la justicia de Dios, y para doblegar la línea enemiga por la potencia de Dios, para dar a todas las fútiles naciones el pago que merece su maldad. Y así será para el Dios de Israel la soberanía real, y entre los consagrados de su pueblo hará proezas.

También siete escuadrones de caballería ocuparán posiciones a la derecha y a la izquierda de la línea de batalla; sus efectivos se situarán a uno y otro flancos, setecientos jinetes de un lado y setecientos del otro. Doscientos jinetes avanzarán con mil hombres de la línea de la infantería, y así 'tomarán posiciones por todos los la[dos] del campamento. El total será de cuatro mil seiscientos. Habrá además mil cuatrocientos caballos asignados a los oficiales de las líneas, cincuenta para cada una, de modo que los soldados de caballería junto con los oficiales a caballo, sumarán seis mil, quinientos por tribu.

Todos los caballos que entren en " batalla acompañando a la infantería deben ser enteros, veloces, suaves de boca, de largo aliento, que hayan cumplido la edad requerida, adiestrados para la guerra, que no se asusten con ninguna clase de ruido ni con cosa alguna que vean. Los que los montan deben ser valientes y aguerridos, jinetes diestros, de comprobada edad entre los treinta y los cuarenta y cinco años. Pero los oficiales montados de las líneas deberán tener entre cuarenta y cincuenta años de edad. Ellos .................... [coraz]as, cascos y musleras, y equipados con rodelas y lanzas con una longitud de. ................... y arco, flechas y jabalinas de combate. Todos ellos preparados pa[ra]. ................... ............... [Di]os y para derramar la sangre de los que han de ser muertos a causa de su culpa. Estos serán. ....................

Los oficiales deberán tener entre cuarenta y cincuenta años de edad; los prefectos de los campamentos, entre cincuenta y sesenta; los comisarios, entre cuarenta y cincuenta también, y los encargados de despojar a los muertos, recoger el botín, limpiar el terreno, cuidar el bagaje, y preparar las provisiones, deberán tener todos ellos entre veinticinco y treinta años de edad.

A ningún jovenzuelo o mujer se permitirá entrar en el campamento desde la salida de Jerusalén a campaña hasta el regreso. Tampoco podrá ningún cojo, ciego, baldado, que tenga alguna tara corporal permanente o esté afectado por alguna impureza física, acompañar al ejército a la guerra. Todos deben ser hombres alistados voluntariamente para la guerra, intachables en cuerpo y espíritu y aprestados para el Día de la Venganza. Ningún hombre que no se haya purificado de una emisión seminal podrá acompañarlos en el ataque el día de la batalla, porque los santos ángeles van con su ejército.

Además, debe haber una distancia ¡entre todos sus campamentos y el sitio que sirva de letrina corno de unos mil codos, de modo que ninguna indecorosa desnudez pueda verse en los alrededores de ninguno de ellos. Cuando los escuadrones de combate se formen para enfrentarse con el enemigo, una línea frente a la otra, del espacio central de la formación general avanzarán al lugar que media entre las líneas, siete 'sacerdotes descendientes de. Aarón, ataviados con vestiduras de lino blanco, una túnica de lino y calzones de la misma tela, y ceñidos con una faja de lino fino torcido, de púrpura violeta, ¡púrpura roja, grana y carmín, de diseño policromo, artísticamente trabajada. Y en la cabeza llevarán turbantes. Estas son vestiduras para la guerra, que al santuario no deben " introducirse. Uno de los sacerdotes avanzara al frente de todos los hombres de la formación para darles ánimo en la batalla. Los otros seis tendrán en la mano las trompetas de reunión, las del Recordatorio, las de atención, las de persecución y las de retirada. Cuando los sacerdotes avancen ¡a situarse entre las líneas, con ellos avanzarán siete levitas llevando en la mano siete cuernos de carnero, y tres intendentes de entre los levitas irán delante de los sacerdotes y los levitas. Entonces los sacerdotes tocarán las dos trompetas de reu[nión. ......... ba]talla sobre cincuenta escuderos. Entonces cincuenta soldados de infantería avanzarán desde uno de los espacios entre las líneas ................. ........ levitas intendentes. Y con todos, línea tras línea, avanzarán al igual que todos los pre[fectos ...................infantes procedentes de los espacios entre las líneas, [y tomarán posiciones entre las dos [líneas]. ..................... la ba[talla].

Desarrollo del combate
Las trompetas seguirán sonando para dirigir a los honderos hasta que hayan terminado de lanzar siete veces. Después los sacerdotes les darán con las trompetas el toque de retirada, y ellos volverán al lado de la línea de combate primera, para ocupar de nuevo allí sus posiciones. Los sacerdotes tocarán luego las trompetas de reunión, y entonces avanzarán tres escuadrones de infantería saliendo de los espacios intermedios, y ocuparán posiciones entre las líneas, y en sus flancos se situarán jinetes a derecha e izquierda. Entonces los sacerdotes darán con las trompetas un toque prolongado para disponerse en orden de batalla, y las columnas se desplegarán a sus respectivas líneas, cada una a su posición. Y una vez que hayan tomado posiciones en tres líneas, los sacerdotes les darán un segundo toque de guerra, esta vez suave y sostenido, para emprender la marcha al paso acercándose a las líneas enemigas. Echarán mano entonces a sus armas, y los sacerdotes darán con las seis trompetas de 'ataque un toque agudo e intermitente para dirigir* la batalla. Los levitas y todo el cuerpo de tocadores de cuernos lanzarán, por su parte, un formidable toque de guerra para intimidar al enemigo, y a su señal saldrán disparadas las jabalinas para hacer caer muertos. Luego cesará el toque de los cuernos, pero con las trom[pe]tas los sacerdotes seguirán dando el toque agudo e intermitente para dirigir la batalla hasta que se hayan atacado las líneas enemigas siete veces, después de lo cual los sacerdotes darán con sus trompetas de retirada un toque suave, prolongado y sostenido.

Este es el reglamento según el cual los sa[cer]dotes darán los toques de trompeta a los tres escuadrones. Al 's primer ataque, los [sacerdotes, levitas y todo el cuerpo de tocadores de cuer]nos darán un toque de guerra formidable para dirigir la ba[talla]. ................... y los sacerdotes les [tocarán] con las trompe[tas ......................................... y ocupa]rán sus posiciones en la formación ............................... y ocupa[ rán ................................... .......... los] muertos. 'Comenzarán a hacer caer muertos en lucha cuerpo a cuerpo. Todo el ejército dejará de alzar sus gritos de guerra, pero los sacerdotes continuarán tocando con las trompetas la señal de ataque, para dirigir la batalla hasta que el enemigo haya sido derrotado y obligado a volver la espalda. Los sacerdotes continuarán dirigiendo la batalla.

Y cuando el enemigo haya sucumbido ante ellos, tocarán las trompetas de reunión, y entonces acudirán a ellos los de la infantería, saliendo de entre las "líneas del frente. Seis escuadrones tomarán posiciones con el escuadrón que ha entablado combate, formando así un total de siete líneas, veintiocho mil combatientes además de seis mil jinetes. Todos ellos perseguirán al enemigo para exterminarlo, en el combate de Dios, con destrucción eterna. Los sacerdotes les darán con sus trompetas el toque de persecución, y las tropas se distribuirán] a manera de poder atacar al enemigo en su totalidad, persiguiéndolo hasta exterminarlo. La caballería por su parte lo obligará a volver a donde se libra la batalla hasta su completa destrucción.

Mientras caen los muertos, los sacerdotes seguirán dando los toques a distancia. No deben penetrar "entre los muertos a contaminarse con la impura sangre de éstos. Porque los sacerdotes son santos y no deben profanar el óleo con que fueron ungidos como sacerdotes con la sangre de 'gentiles que nada valen.

Regla para los cambios en el orden de batalla de los escuadrones de combate, para formar la posición. ....... para. .......

semicírculo con torres, arco con torres, arco ligeramente tenso con columnas salientes y alas [sobresalientes por ambos] flancos de la línea [para in]timidar al enemigo. Los escudos de las torres tendrán tres codos de largo, y sus lanzas serán de ocho codos de l[ar]go. Las t[o]rres avanzarán saliendo de la línea. La torre tendrá cien escudos de un lado y cien del otro, así que con el tercero, el del frente, quedará circundada por trescientos escudos. La t[o]rre deberá tener dos espacios intermedios, uno en su línea de la derecha y otro en la de la izquierda.

n todos los escudos de las torres se pondrá una inscripción: en los de la primera, Miguel; [en los de la segunda, Gabriel; en los de la tercera], Sariel, y en los de la cuarta, Rafael. Miguel y Gabriel a la [derecha; Sariel y Rafael a la izquierda] .............................................. y [ les] pondrán emboscada.

Liturgia de campaña
................... para purificar ' nuestro campamento

y preservarlo de toda indecencia y maldad, ya que (Moisés) nos enseñó que tú estás entre nosotros, oh Dios grande y terrible, para convertir en botín a todos nuestros enemigos delante de no[sotros]. Y desde entonces nos enseñó para todas nuestras generaciones, diciendo: "Cuando estéis próximos a entablar combate, el sacerdote se pondrá en pie y le hablará al pueblo así: 'Oye, Israel. Estáis próximos hoy a entablar combate contra vuestros enemigos. No tengáis miedo ni se acobarde vuestro corazón. No os entre pánico ni os atemoricéis de ellos. Porque vuestro Dios marcha con vosotros a pelear por vosotros contra vuestros enemigos, a fin de daros la victoria".*










Nuestros comisarios hablarán a todos los que se preparan para la batalla, con bien dispuesto corazón, para fortalecerlos con la potencia de Dios, y hacer que se retiren todos los acobardados e infundir ánimo a todo el conjunto de esforzados combatientes. Es como tú di[jis]te por conducto de Moisés': "Cuando en vuestro país entréis en guerra contra el adversario que os ataque, tocaréis alarma con las trompetas, para que se os recuerde delante de vuestro Dios, y se os libre de vuestros enemigos" (Nm. 10.9).

¿ Quién como tú, oh Dios de Israel,

en los ci[el]os y en la tierra, que ¡guale tus poderosas obras

y tu formidable poder?

¿ Quién como tu pueblo Israel, al cual escogiste para ti de los pueblos de todos los países?

¿Pueblo de los santos del pacto, instruido en el estatuto, entendido en jui[cio y saber], obediente a la voz de la Majestad, que ha visto '' a los ángeles santos, cuyo oído está abierto y escucha cosas profundas? [Tú, oh Dios, has creado] la extensión de los cielos, la hueste de los luminares,

las tareas de los espíritus, el dominio de los santos, los almacenes esplendorosos del tesoro de] las nubes. Tú eres quien creó la tierra y las leyes que la dividen

en páramo y en estepa,

y todo lo que produce,

con los cauces que abren sus aguas

la circunferencia de los mares,

el depósito de los ríos,

y la división de los océanos

las formas animales y de aves, la figura del hombre, V las gene[raciones de su lina]je; la confusión de las lenguas, la dispersión de los pueblos, la residencia de los clanes,

y las heredades de los países,

las santas festividades,

el ciclo de los años

y los tiempos eternos;

estas tus [maravillas]

las hemos sabido por la comprensión de ti

que [por gracia nos has concedido].

[inclina, te rogamos, tu oí]do

a nuestro gemido, porque. ............

............... a. .. tu templo gl[orioso]

Porque tuya es la guerra, y por la fuerza de tu mano han sido destrozados sus cadáveres sin que haya quién los sepulte. Y a Goliat el de Gat, poderoso guerrero, entregaste en manos de David tu siervo, porque éste confiaba en tu gran nombre y no en la espada ni la lanza.

Porque tuya es la guerra, y él a los filisteos derrotó muchas veces por tu santo nombre. También muchas veces nos has librado por mano de nuestros reyes, a causa de tu misericordia y no conforme a nuestras obras que inicuamente hemos cometido ni a nuestros actos de rebeldía.

Tuya es la guerra, y de ti viene la potencia.

No es de nosotros ni de nuestra fuerza ni de la fortaleza de nuestra mano

el realizar hechos poderosos,

sino por tu fuerza y por el poder

de tu potencia formidable.

Co[mo] nos lo declaraste desde antaño:

'Un astro ha salido de Jacob,

un cetro se levanta de Israel.

Traspasa las sienes de Moab,

la coronilla de* todos los hijos de Set.

Domina desde Jacob y extermina

a los supervivientes [de la] ciudad.

El enemigo se convierte en posesión,

e Israel se muestra poderoso.**

Por medio de tus ungidos, que contemplan tus decisiones, nos revelaste la hofra] de las batallas que emprende tu poder para que seas glorificado triunfando de nuestros enemigos, al abatir a las cuadrillas de Belial, las siete naciones fútiles, por medio de los pobres a quienes has redimido, dándoles respiro y bienestar en tu admirable potencia. El corazón acobardado se ha abierto a la esperanza. Hiciste con los enemigos lo que con el faraón y los oficiales de sus carros en el mar de los Jun[ eos]. A los de espíritu quebrantado 'os harás arder como antorcha en paja, consumiendo la maldad sin detenerse hasta que '' el pecado haya sido aniquilado.

Desde la antigüedad nos anun[ciaste la hora señalada para la poderosa acción de tu mano contra los quíteos, diciendo: "Caerá Asiría, mas no por espada de hombre: una espada no de hombre la devorará" (Is. 31.8). Pues entregarás en manos de los pobres a enemigos de todos los países, y por medio de los postrados hasta el polvo, abatirás a los poderosos de los pueblos, para hacer recaer el merecido de los malvados sobre [la cabeza]. .................

ejecutar en todos los humanos

el justo juicio de tu verdad,

y hacerte de un nombre eterno

entre el pueblo. .....................

....... .......... las batallas.

Demostrarás tu grandeza y santidad

a los ojos del resto de las naciones,

para conocimiento. ...... .............

[ejecutarás tus sentencias contra Gog y toda su asamblea, la lla[mada]. .....

. . . . . pues los combatirás desde los cie[los].

.... sobre ellos para su confusión. .......

Pues la multitud de los santos está en los cielos, y los ejércitos de ángeles en tu santo dominio, para a[ labar el nombre tu]yo. Y a los elegidos de un pueblo santo los has constituído para ti en [comunidad]. La lista de los nombres de todos sus ejércitos la tienes tú en tu santa morada, y los án[geles del cíe]lo están en tus gloriosos dominios.

Con un buril vivo has grabado para ellos

los generosos beneficios de tu ben[dición]

y tu pacto de paz; que tú serás [su] rey

por todas las épocas de la eternidad;

que dirigirás los ejércitos de tus escogidos,

sus batallones y sus divisiones,

junto con tus santos

[y con el ejército de] tus ángeles,

y que predominarás s en la batalla

[para subyugar] a los rebeldes de la tierra

cuando entables tus juicios,

y los escogidos de los cielos

reciban tus bendiciones].* Tú, oh Dios, te levantas]

en la gloria de tu reinado,

y la asamblea de tus santos ¡

está entre nosotros para ayuda eterna. -*

Expresa]mos desprecio por los reyes, . burla y desdén por los poderosos.

Porque el Señor es santo,

y el Rey glorioso está con nosotros,

el pueblo de sus santos.

Los gue[rreros] del ejército angélico

están entre nuestros reclutados,

el Poderoso Guerre[ro] está con nuestra asamblea,

y la hueste de sus espíritus

con nuestra infantería y nuestra caballería.

[Son como] un banco de nubes, como nubes de rocío e que vienen a cubrir la tierra,

y como aguacero copioso que riega juicio sobre todo lo que en ella crece.

¡ Levántate, oh Poderoso! ¡Llévate tus cautivos, Varón glorioso! Toma tu botín, Hacedor de proezas. Pon tu mano sobre la cerviz de tus enemigos, y tu pie sobre los montones de muertos. Destroza a las naciones tus adversarias y tu espada '' devore los cuerpos de los culpables. Llena de gloria tu tierra y tu heredad de bendición. Haya multitud de ganados en tus parcelas, plata, oro y piedras preciosas en tus pal[a]cios.

Oh Sión, alégrate muchísimo, y muéstrate entre cantos de alegría, oh Jerusalén. Exultad, todas vosotras, ciudades de Judá. Manten abierta siempre [tus] puertas para que pueda entrar en ti la riqueza de las naciones. Sírvante sus reyes y prostérnense ante ti cuantos te humillaron, para el polvo [de tus pies lamer. Oh hijas de] mi pueblo, alzad la voz con cantos de alegría, enjoyaos de espléndidas joyas y regid los r[e]in[os hasta que aparezca el rey de l]srael para reinar eternamente.*

.............. guerreros valerosos.

Jerusalén. ....................

.............. sobre los cielos,

Señor. .............................

'y sus hermanos los sacerdotes y levitas, y todos los ancianos de la regla con él. Ocupando su puesto, bendecirán al Dios de

Israel, y todas sus fieles obras, y maldecirán* allí mismo a [Bel¡]al y a todos los espíritus de su partido. Tomarán la palabra para decir:

¡ Bendito sea el Dios de Israel por todos sus santos designios y por sus fieles obras! Y benditos sean todos los que lo sirven con rectitud y lo conocen por la fe.

¡ Mal[di]to sea Belial por sus designios hostiles y execrado por su culpable dominio! Y malditos sean todos los espíritus de su partido por sus designios malvados, y execrados por todas las impuras obras de su inmundicia. Pues ellos son la heredad de las tinieblas, pero la heredad de Dios está destinada a la luz [eter]na. [T]ú eres el Dios de nuestros antepasados.

Bendeciremos tu nombre para siempre.

Somos pueblo de [D]i[os].

[Hiciste pacto con nuestros antepasados

y lo has mantenido con sus descendientes

para todas las épocas, a perpetuidad.

En todas sus gloriosas decisiones

ha habido recuerdo de tu [reinado] entre nosotros

para socorrer al remanente de tu pueblo

y a los supervivientes de tu pacto,

para que [refieran] tus fieles obras y los actos de justicia de tu poder maravilloso.

Tú, [oh Dios, nos has redimi]do para ti, a fin de que seamos un pueblo eterno, y nos has distinguido como heredad de luz,

conforme a tu fidelidad. Desde la antigüedad comisionaste al Jefe de la luz para ayudarnos, y esco[giste a los hombres rec]tos y a todos los espíritus fieles para ponerlos bajo su dominio.

Pero " hiciste a Belial,

el ángel de la enemistad, para la fosa,

y lo escogis[te con sus ayudan]tes y su consejo

para ser causa de maldad y culpa.*

Y todos los espíritus 'de su heredad'

son ángeles de destrucción,

siguen las leyes de las tinieblas,

y a éstas se dirigen a una sus [de]seos.

Pero nosotros, los de tu fiel heredad,

nos alegraremos por tu mano poderosa,

nos regocijaremos por la victoria que nos das,

nos llenaremos de júbilo por tu ayu[da

y saltaremos de alegría por tu p]az.

¿ Quién, oh Dios de Israel, te ¡guala en fuerza? Asiste a los pobres tu mano poderosa. ¿Qué ángel y qué jefe puede prestar la ayuda que tú das con tus he[chos? Pujes desde la antigüedad te designaste el día del encuentro. ..............

para hacer tu verdad [prevalecer, destruir la culpa, abatir las tinieblas hacer prevalecer la luz y ................

[en la comunidad de Di]os,

en su eterno puesto,

aniquilar a todos los Hijos de las Tinieblas

y llevar gozo a [tod]os [los Hijos de la Luz].

...............[ pu jes tú destinaste a. ....

............' como el fuego de tu furor

contra los ídolos de Egipto.

Y después, cuando hayan vuelto de la mortandad, de regreso

en el campamento, todos deberán cantar alegremente el Himno ¿el Regreso. A la mañana siguiente lavarán bien sus vestidos, se limpiarán la sangre de los cadáveres de los culpables, y volverán a ocupar el puesto de la línea, en el cual estaban formados antes de que cayeran los muertos del enemigo. Allí bendecirán "todos al Dios de Israel y enaltecerán su nombre.

Bendito sea el Dios de Israel que se ha mantenido leal a su pacto y las promesas* s de salvación hechas al pueblo que ha redimido. Ha convocado a los que titubean a [realizar proezas admira]bles, pero juntado a la asamblea de los gentiles para destruirlos sin que nadie quede de ellos. Ha encumbrado en el juicio a los que habían perdido el ánimo, y abierto la boca de los mudos para cantar alegremente sus pro[ezas. Las manos] débiles ha adiestrado para la guerra, dado fuerzas a los de rodillas vacilantes para que se mantengan firmes en su puesto, y fortalecido la cintura de los de espaldas encorvadas. Por medio de los pobres en espíritu [derretirá y destrui]rá los corazones duros, Y por medio de los de conducta intachable todas las naciones malvadas tendrán fin, sin quedar un pie uno solo de sus guerreros.

Nosotros, el re[manente de tu pueblo, alabaremos] tu nombre, oh Dios leal y amoroso, que guardas el pacto hecho con nuestros padres, y que en todas nuestras generaciones has otorgado tu amorosa lealtad al rema[nente de tu pueblo]. Bajo el dominio de Belial

y de todos los secretos designios de su enemistad, no logró arrojarnos de tu pacto. Tú has repelido de delante de nosotros a los espíritus de su [he]redad, y [ mientras se daban a la maldad los hombres sujetos a su dominio, tú protegiste a tus redimidos. Tú levantaste '' con tu fuerza a los caídos, pero a los encumbrados destrocaste con tu poder]. Nadie podrá salvar a ninguno de sus guerreros ni habrá refugio para sus más veloces hombres. A sus colmados de honores

les darás como pago la deshonra, y su va[na] existencia [se convertirá en na]da. Mas nosotros, en cambio, tu pueblo santo, alabaremos tu nombre por tus fieles obras.

Y por tus hechos poderosos

exaltaremos continuamente tu. .........]

los tiempos y temporadas de tus eternos testimonios, al venir el día y la noche,

y a la partida de la tarde y de la mañana. Pues grandioso es [el ademán de tu ma]no, y maravillosos los misterios en tus alturas;

desde el polvo levantas hasta ti,

y haces caer desde el sitio de los dioses.

¡Levántate, levántate, oh Dios de dioses, y álzate por tu po[der|. ..............

[a toldos los Hijos de las Tinieblas. La luz de tu majestad ...............

............ Sol ardiente, para que[ mar]

Pues será un tiempo angustioso para lsra[el, declamación de guerra contra todos los gentiles. La heredad de Dios tendrá la redención eterna,

pero todas las naciones malvadas serán exterminadas.

Maniobras para la batalla final
Toda la gen[te que salga] a la guerra se pondrá en marcha y acampará frente al rey de los quíteos y de todo el ejército de Belial reunido con él para el día del (encuentro, en que será castigado]* por la espada de Dios. Entonces el sacerdote en jefe se pondrá en pie, con sus hermanos [sacerdotes] y los levitas ante él, así como todos los oficiales, y les leerá la oración para tiempo de gue[rra, según el li]bro de la regla para la ocasión, y todas las palabras de sus himnos. Luego formará allí mismo todas las líneas, de acuerdo con to[do lo que está escrito por el reglamenjto. Entonces las recorrerá el sacerdote elegido para el tiempo de la venganza por decisión unánime de sus hermanos y alentará a los [combatientes] tomando la palabra y diciendo:
















" Tened ánimo, sed fuertes y portaos como valientes guerreros. No tengáis miedo ni os aco[bardéis ante vuestros enemi]gos. Que el temor no os haga huir despavoridos ante ellos. No 'retrocedáis ni os [intimidéis]. Porque son una asamblea malvada, todas sus obras se hallan en tinieblas, y a ellas tienden por instin[to. De nada sirve] su refugio, su fuerza es como el humo que se desvanece, y toda la concentración de su '' [m]uchedumbre .......

........................... no se hallará más, y toda la

sustancia de su ser se marchitará prontamente [como f]lor.......... Esforzaos en la guerra de Dios, porque

hoy es tiempo de guerra |para Dios] contra todos los. ........

................ contra todo ser humano. El Dios de Israel

alza su mano con su maravillosa [poten]cia [contra]todos los espíritus malva[dos]. .............. [Los gue|rreros divinos

se aprestan a la batalla y los escuadrones de los santos [se prepa|ran para el día .................. ..................

Dios de l[srae]l ....................................'.

para deshacerse de Bel[ial). .............................

en su destrucción de vi[das].............................

'hasta acabar por completo con la fuente [de las tinieblas. Porque] el Dios de Israel ha llamado una espada sobre todas las naciones, y por medio de los santos de su pueblo realizará proezas".

Se pondrá en práctica toda la presente regla [ en ese ] día, cuando tomen posiciones frente a los campamentos de los quíteos. Y después los sacerdotes les tocarán las trompetas del Recordatorio, y se romperán las hostilidades]. Avanzará la infantería, las columnas tomarán posiciones entre las líneas y los sacerdotes les darán el toque de formación. A este toque de las trompetas, las columnas [se desplegarán] hasta formarse cada uno en su puesto. Entonces les tocarán los sacerdotes por segunda vez, [dando la señal de acerca]rse. Cuando se hallen a suficiente distancia de la línea de los quíteos para tirar, cada soldado echará mano a su arma. Los seis [sacerdotes tocarán entonces las trompe]tas de ataque, con un toque agudo e intermitente para dirigir la batalla. Los levitas y todo el cuerpo de tocadores de cuernos lanzarán, por su parte, un formidable toque de guerra. Y tan pronto suene dicho toque los combatientes comenzarán a hacer que caigan muertos de los quíteos. Todo el ejército suspenderá entonces [sus gritos] de guerra. Sólo [los sacerdotes seguirán tocando las trompetas de ataque y la batalla contra los quíteos continuará. 'Cuando [Belíal] se apreste para acudir en socorro de los Hijos de las Tinieblas, comenzarán a caer muertos de la infantería, según los misteriosos designios de Dios, para así someter a prueba a los designados para el combate, y los sacerdotes darán con sus trompetas el toque de reunión para que en sustitución salga otra línea a combatir, la cual tomará posiciones entre las líneas. n Y a los que se encontraban empeñad[os en el com]bate les darán el toque de retirada.

Luego el sacerdote principal se acercará, y puesto en pie frente a la línea, los animará por [el poder de Dios a escorzarse en su batalla. Tomará la palabra y dirá:

" ............... corazón de su pueblo, poniendo a prueba. ....... y no. . . . . . vuestros corazones, porque desde la antigüedad habéis oído de los misteriosos designios de Dios ......

................................. ellos a un[a]. ..........

...................... ......' como su merecido ........

................... ! y les ha dado su pago, como llam[a

en espigas recién cortadas, poniéndolos] a prueba en el crisol. Ha afilado sus armas, y no serán vencidas antes de [ser aniquiladas todas las naciones] malvadas. Vosotros recordad la sen[tencía sufrida por Nadab y Abí]hú, hijos de Aarón, por la cual Dios mostró su santidad a los ojos de todo el pueblo. Pero a Eleazar e llamar los confirmó [al mismo tiempo] en el pacto [e]terno.

Vosotros, pues, tened animo y no tengáis miedo de ellos. [Nada] son. Ambicionan lo que es sólo vacio y confusión,* y se apoyan en lo que no existe. Porque no saben que del Dios de Israel proviene todo lo que es, lo que ha sido (y lo que será), y que Di[os conoce] todos los acontecimientos de la eternidad. Hoy es el tiempo señalado por él para humillar y abatir al jefe de los dominios de la maldad, y él enviará eterno socorro a la heredad de sus [re]dimidos por medio del poder del ángel majestuoso del dominio de Miguel, en eterna luz, para hacer irradiar de gozo a la fa[milia de l]srael, y traer bienestar y bendición a la heredad de Dios. Dios enaltecerá entre los dioses el dominio de Miguel, y el reinado de Israel entre todos los seres humanos. La rectitud se alegrará [en] las alturas y todos los hijos de la verdad de Dios se regocijarán en el conocimiento eterno. Vosotros, los hijos de su pacto, cobrad ánimo estando en el crisol de Dios, hasta que él agite la mano para dar por terminadas las pruebas a que sus misteriosos designios han sometido vuestra existencia".

Después de estas palabras, los sacerdotes les darán el toque para que los escuadrones se formen en línea. Al toque de las trompetas, las columnas se desplegarán " hasta que cada hombre venga a quedar en su debido pues[to]. Los sacerdotes darán luego con sus trompetas un segundo toque, dando la señal de acercarse. Cuando se hayan acercado los hombres. ..... [a las lí]neas de los






quíteos a suficiente distancia para tirar, cada uno echará mano a su arma. Entonces los sacerdotes tocarán las trompetas de ataque. ..... y todo el cuerpo de tocadores de cuernos lanzarán un toque de guerra. La infantería lanzará su acometida contra el ejército de los quíteos, y al oír el [to]que empezarán a herirlos. Cuando todo el ejército suspenda sus gritos de guerra, los sacerdotes los continuarán ................................

............... caerán heridos ante ellos. Y al tercer turno

hacer(los) caer [por los misteriosos designios de Dios. ..........

...................... .'............ cuando la mano

poderosa de Dios se alce para asestar a Belial y a todo el [ban]do bajo su dominio el golpe definitivo, . ......... y el grito de

guerra de los santos en la persecución de Asiría, los hijos de Jafet caerán sin poder volver a levantarse, y los quíteos serán derrotados sin [remedio]. ....... La mano del Dios de Israel se alzará contra toda la horda de Belíal. En esa ocasión los sacerdotes darán el [to]que del Recordatorio, y todas las líneas de batalla acudirán a ellos, y luego se dividirán para atacar todos los campamentos de los quíteos a fin de destruirlos por completo. [ Cuan]do el sol se apresure ese día a ponerse, el principal sacerdote se pondrá en pie, con los sacerdotes y [levi]tas que lo acompañan, los jefes de las líneas de combate y los miembros de la regla, y bendecirán allí mismo al Dios de Israel, elevando su voz y diciendo:

¡ Bendito sea tu nombre, oh Dios de [dio]ses, porque te has mostrado grande con tu pueblo realizando maravillas.

Desde antaño has guardado tu pacto con nosotros, y nos has abierto muchas veces las puertas de la salvación, en virtud [de tu] pacto —tan humillados como estábamos— y conforme a tu bondad para con nosotros. Tú, oh Dios, eres recto, y lo has hecho para hacer honor a tu nombre. ..... nos [ has] favorecido

con tu poder maravilloso, y desde antaño nunca había acontecido nada semejante.

Porque tú has sabido nuestra hora y te has mostrado hoy a nosotros, ..... dejándonos ver tu mano leal y amorosa,

dándonos eterna redención.

Alejaste para siempre, con mano poderosa,

la [dominación del en]emigo

y. .......... a nuestros enemigos

y un golpe aniquilador. Y ahora, el día nos apremia en la persecución de sus hordas, porque tú '...............

[descorazonaste y entregaste a (sus) guerreros de modo que ya no hubo quien de ellos resistiera. Tuyo es el poder, en tu mano está la guerra, V nadie puede ' [ librar de tu mano. ....... ...... los tiempos señalados según tu beneplácito

y la he[re]dad. .................

pero humillas el dominio. ...........



[para los] guerreros.

Porque nuestro Soberano es santo, y el Rey glorioso está con nosotros, y la hues[te de sus espíritus con nuestra infantería y nuestra caballería, como un banco de nubes, como nubes de ro]cío que vienen a cubrir la tierra, y como aguacero copioso que riega juicio sobre to[do lo que en ella crece.

¡ Levántate, oh Poderoso! ¡Llévate a tus cautivos, Varón glorioso! Y to]ma tu botín, Hacedor de proezas. Pon tu mano sobre la cerviz de tus enemigos, y tu p[ie sobre los montones de muertos.

Destroza a las naciones tus adversarias

y tu espada devore cuerpos.

Llena de gloria tu tierra

y tu heredad de bendición.

Ha[ya multitud de ganados en tus parcelas,

plata, oro y piedras preciosas] en tus palacios.

Oh Sión, alégrate muchísimo, y exultad, todas vosotras, ciudades de Ju[dá. Manten abiertas tus puertas

para que pueda entrar en ti] la riqueza de las naciones. t Sírvante sus reyes y prostérnense ante ti [cuantos te humillaron, para el polvo de tus pies lamer continuamente. ¡Oh hijas] de mi pueblo, prorrumpid en cantos de alegría, enjoyaos de espléndidas joyas.

y re[g]id los reinos

. .... e Israel

para un reinado [e]terno.*

......................... esa noche para el descanso

hasta la mañana, y al venir ésta acudirán al lugar de la formación



.......... los guerreros de los quíteos y las hordas de Asiría y

todo el ejército de las naciones [que se congregan con e]líos. ....

................ cayeron muertos allí por la espada de Dios. El

prin[cipal] sacerdote se acercará. .... ............... guerra,

todos los jefes de la formación y [sus] hombres reclutados .......

.......... [los que caye]ron [mujeríos de los quíte[os, y a]la-

barán allí [a]l Dios [de Israel] .............................

EVANGELIO ARABE DE LA INFANCIA DE JESÚS

EVANGELIO ARABE DE LA INFANCIA DE JESÚS

Este es un evangelio apócrifo que circuló en los siglos siguientes la edad apostólica. Textos apócrifos que también se encuentra en el Corán islámico, mostrando la influencia que este libro ha tenido en los pueblos árabes, y también en la iglesia copta de Egipto. Este libro cuenta la historia de los milagros de Jesús en su nacimiento, a continuación, durante la huida a Egipto y la tercera parte, se refiere a los milagros de Jesús como un niño.

En el libro hay partes que se han agregado en el período de la iglesia pagana, cuando los cristianos católicos han venerado a María como Virgen Santa. En el libro que leemos acerca de personas que mueren condenados por Jesús, sino también mucha gente siendo sanada y liberada de los demonios.

Los demonios conocen a Jesús, mostróconocer de su preexistencia. Se habla también de la divinidad de Jesús. El libro debe ser aceptado con reservas. Algunas historias deben ser verdaderas y que fueron transmitidas por la tradición y más tarde se unió a las fábulas y los conceptos ya establecidos dentro de la iglesia. (Comentario escribano Valdemir Mota de Menezes)









EL EVANGELIO ÁRABE DE LA INFANCIA
Palabras pronunciadas por Jesús en la cuna
I 1. Hemos encontrado estas palabras en el libro de Josefo, el Gran Sacerdote que existía en tiempo del Cristo, y que algunos han dicho que era Caifás.
2. El cual afirma que Jesús habló, estando en la cuna, y que dijo a su madre: Yo soy el Verbo, hijo de Dios, que tú has parido, como te lo había anunciado el ángel Gabriel, y mi Padre me ha enviado para salvar al mundo.
Viaje de María y de José a Bethlehem
II 1. El año 309 de Alejandro, ordenó Augusto que cada individuo fuese empadronado en su país. Y José se aprestó a ello, y, llevando consigo a María, su esposa, partió para Bethlehem, su aldea natal.
2. Y, mientras caminaban, José advirtió que el semblante de su esposa se ensombrecía por momentos, y que por momentos se iluminaba. E, intrigado, tomó la palabra, y preguntó: ¿Qué tienes, María? Y ella respondió: Veo, oh José, alternar dos espectáculos sorprendentes. Veo al pueblo de Israel, que llora y se lamenta, y que, estando en la luz, semeja a un ciego, que no percibe el sol. Y veo al pueblo de los incircuncisos, que habitan en las tinieblas, y que una nueva claridad se levanta para ellos y sobre ellos, y que ellos se regocijan llenos de alegría, como el ciego cuyos ojos se abren para ver la luz.
3. Y José llegó a Bethlehem para instalarse en su aldea natal, con toda su familia. Y, cuando llegaron a una gruta próxima a Bethlehem, María dijo a José: He aquí que el tiempo de mi alumbramiento ha llegado, y que me es imposible ir hasta la aldea. Entremos, pues, en esta gruta. Y, en aquel momento, el sol se ponía. Y José partió de allí presuroso para traer a María una mujer que la asistiese. Y halló por acaso a una anciana de raza hebraica y originaria de Jerusalén, a quien dijo: Ven aquí, bendita mujer, y entra en esta gruta, donde hay una joven que está a punto de parir.
La partera de Jerusalén
III 1. Y la anciana, acompañada de José, llegó a la caverna, cuando el sol se había puesto ya. Y penetraron en la caverna, y vieron que todo faltaba allí, pero que el recinto estaba alumbrado por luces más bellas que las de todos los candelabros y las de todas las lámparas, y más intensas que la claridad del sol. Y el niño, a quien María había envuelto en pañales, mamaba la leche de su madre. Y, cuando ésta acabó de darle le pecho, lo depositó en el pesebre que en la caverna había.
2. Y la anciana dijo a Santa María: ¿Eres la madre de este recién nacido? Y Santa María dijo: Sí. Y la anciana dijo: No te pareces a (las demás) hijas de Eva. Y Santa María dijo: Como mi hijo es incomparable entre los niños, así su madre es incomparable entre las mujeres... Y la anciana respondió en estos términos: Oh, señora, yo vine sin segunda intención, para obtener una recompensa. Nuestra Señora Santa María le dijo: Pon tu mano sobre el niño. Y ella la puso, y al punto quedó curada. Y salió diciendo: Seré la esclava y la sierva de este niño durante todos los días de mi vida.
Adoración de los pastores
IV 1. Y, en aquel momento, llegaron unos pastores, y encendieron una gran hoguera, y se entregaron a ruidosas manifestaciones de alegría. Y aparecieron unas legiones angélicas, que empezaron a alabar a Dios. Y los pastores también lo glorificaron.
2. Y, en aquel momento, la gruta parecía un templo sublime, porque las voces celestes y terrestres a coro celebraban y magnificaban el nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo. Cuanto a la anciana israelita, al ver tamaños milagros, dio gracias a Dios, diciendo: Yo te agradezco, oh Dios de Israel, que mis ojos hayan visto el nacimiento del Salvador del mundo.
Circuncisión
V 1. Y, cuando fueron cumplidos los días de la circuncisión, es decir, al octavo día, la ley obligaba c circuncidar al niño. Se lo circuncidó en la caverna, y la anciana israelita tomó el trozo de piel (otros dicen que tomó el cordón umbilical), y lo puso en una redomita de aceite de nardo viejo. Y tenía un hijo perfumista, a quien se la entregó, diciéndole: Guárdate de vender esta redomita de nardo perfumado, aunque te ofrecieran trescientos denarios por ella. Y aquella redomita fue la que María la pecadora compró y con cuyo nardo espique ungió la cabeza de Nuestro Señor Jesucristo y sus pies, que enjugó en seguida con los cabellos de su propia cabeza.
2. Y, habiendo transcurrido diez días, llevaron al niño a Jerusalén. Y, cuarenta días después de su nacimiento, un sábado, lo condujeron al templo a presencia del Señor, y ofrecieron, para rescatarlo, los sacrificios previstos por la ley de Moisés, a quien Dios dijo: Todo primogénito varón me será consagrado.
Presentación de Jesús en el templo
VI 1. Y, cuando María franqueó la puerta del atrio del templo, el viejo Simeón vio, con ojos del Espíritu Santo, que aquella mujer parecía una columna de luz, y que llevaba en brazos un niño prodigioso. Y, semejantes a la guardia de honor que rodea a un rey, los ángeles rodearon en círculo al niño, y lo glorificaron. Y Simeón se dirigió, presuroso, hacia Santa María, y, extendiendo los brazos hacia ella, le dijo: Dame el niño. Y tomándolo en sus brazos, exclamó: Ahora, Señor, despide a tu siervo en paz, conforme a tu palabra. Porque mis ojos han visto la obra de tu clemencia, que has preparado para la salvación de todas las razas, para servir de luz a todas las naciones, y para la gloria de tu pueblo, Israel.
2. Y Ana la profetisa fue testigo de este espectáculo, y se acercó para dar gracias a Dios, y para proclamar bienaventurada a Santa María.
Llegada de los magos
VII 1. Y la noche misma en que el Señor Jesús nació en Bethlehem de Judea, en la época del rey Herodes, un ángel guardián fue enviado a Persia. Y apareció a las gentes del país bajo la forma de una estrella muy brillante, que iluminaba toda la tierra de los persas. Y, como el 25 del primer kanun (fiesta de la Natividad del Cristo) había gran fiesta entre todos los persas, adoradores del fuego y de las estrellas, todos los magos, en pomposo aparato, celebraban magníficamente su solemnidad, cuando de súbito una luz vivísima brilló sobre sus cabezas. Y, dejando sus reyes, sus festines, todas sus diversiones y abandonando sus moradas, salieron a gozar del espectáculo insólito. Y vieron que una estrella ardiente se había levantado sobre Persia, y que, por su claridad, se parecía a un gran sol. Y los reyes dijeron a los sacerdotes en su lengua: ¿Qué es este signo que observamos? Y, como por adivinación, contestaron, sin quererlo: Ha nacido el rey de los reyes, el dios de los dioses, la luz emanada de la luz. Y he aquí que uno de los dioses ha venido a anunciarnos su nacimiento, para que vayamos a ofrecerle presentes, y a adorarlo. Ante cuya revelación, todos, jefes, magistrados, capitanes, se levantaron, y preguntaron a sus sacerdotes: ¿Qué presentes conviene que le llevemos? Y los sacerdotes contestaron: Oro, incienso y mirra. Entonces tres reyes, hijos de los reyes de Persia, tomaron, como por una disposición misteriosa, uno tres libras de oro, otro tres libras de incienso y el tercero tres libras de mirra. Y se revistieron de sus ornamentos preciosos, poniéndose la tiara en la cabeza, y portando su tesoro en las manos. Y, al primer canto del gallo, abandonaron su país, con nueve hombres que los acompañaban, y se pusieron en marcha, guiados por la estrella que les había aparecido. Y el ángel que había arrebatado de Jerusalén al profeta Habacuc, y que había suministrado alimento a Daniel, recluido en la cueva de los leones, en Babilonia, aquel mismo ángel, por la virtud del Espíritu Santo, condujo a los reyes de Persia a Jerusalén, según que Zoroastro lo había predicho. Partidos de Persia al primer canto del gallo, llegaron a Jerusalén al rayar el día, e interrogaron a las gentes de la ciudad, diciendo: ¿Dónde ha nacido el rey que venimos a visitar? Y, a esta pregunta, los habitantes de Jerusalén se agitaron, temerosos, y respondieron que el rey de Judea era Herodes.
2. Sabedor del caso, Herodes mandé a buscar a los reyes de Persia, y, habiéndolos hecho comparecer ante él, les preguntó: ¿Quiénes sois? ¿De dónde venís? ¿Qué buscáis? Y ellos respondieron: Somos hijos de los reyes de Persia, venimos de nuestra nación, y buscamos al rey que ha nacido en Judea, en el país de Jerusalén. Uno de los dioses nos ha informado del nacimiento de ese rey, para que acudiésemos a presentarle nuestras ofrendas y nuestra adoración. Y se apoderó el miedo de Herodes y de su corte, al ver a aquellos hijos de los reyes de Persia, con la tiara en la cabeza y con su tesoro en las manos, en busca del rey nacido en Judea. Muy particularmente se alarmó Herodes, porque los persas no reconocían su autoridad. Y se dijo: El que, al nacer, ha sometido a los persas a la ley del tributo, con mayor razón nos someterá a nosotros. Y, dirigiéndose a los reyes, expuso: Grande es, sin duda, el poder del rey que os ha obligado a llegar hasta aquí a rendirle homenaje. En verdad, es un rey, el rey de los reyes. Id, enteraos de dónde se halla, y, cuando lo hayáis encontrado, venid a hacérmelo saber, para que yo también vaya a adorarlo. Pero Herodes, habiendo formado en su corazón el perverso designio de matar al niño, todavía de poca edad, y a los reyes con él, se dijo: Después de eso, me quedará sometida toda la creación.
3. Y los magos abandonaron la audiencia de Herodes, y vieron la estrella, que iba delante de ellos, y que se detuvo por encima de la caverna en que naciera el niño Jesús. En seguida cambiando de forma, la estrella se torné semejante a una columna de fuego y de luz, que iba de la tierra al cielo. Y penetraron en la caverna, donde encontraron a María, a José y al niño envuelto en pañales y recostado en el pesebre. Y, ofreciéndole sus presentes, lo adoraron. Luego saludaron a sus padres, los cuales estaban estupefactos, contemplando a aquellos tres hijos de reyes, con la tiara en la cabeza y arrodillados en adoración ante el recién nacido, sin plantear ninguna cuestión a su respecto. Y María y José les preguntaron: ¿De dónde sois? Y ellos les contestaron: Somos de Persia. Y María y José insistieron: ¿Cuándo habéis salido de allí? Y ellos dijeron:
Ayer tarde había fiesta en nuestra nación. Y, después del festín, uno de nuestros dioses nos advirtió: Levantaos, e id a presentar vuestras ofrendas al rey que ha nacido en Judea. Y, partidos de Persia al primer canto del gallo, hemos llegado hoy a vosotros, a la hora tercera del día.
4. Y María, agarrando uno de los pañales de Jesús, se lo dio a manera de elogio. Y ellos lo recibieron de sus manos de muy buen grado, aceptándolo, con fe, como un presente valiosísimo. Y, cuando llegó la noche del quinto día de la semana posterior a la natividad, el ángel que les había servido antes de guía, se les presenté de nuevo bajo forma de estrella. Y lo siguieron, conducidos por su luz, hasta su llegada a su país.
Vuelta de los magos a su tierra
VIII 1. Los magos llegaron a su país a la hora de comer. Y Persia entera se regocijó, y se maravilló de su vuelta.
2. Y, al crepúsculo matutino del día siguiente, los reyes y los jefes se reunieron alrededor de los magos, y les dijeron: ¿Cómo os ha ido en vuestro viaje y en vuestro retorno? ¿Qué habéis visto, qué habéis hecho, qué nuevas nos traéis? ¿Y a quién habéis rendido homenaje? Y ellos les mostraron el pañal que les había dado María. A cuyo propósito celebraron una fiesta, a uso de los magos, encendiendo un gran fuego, y adorándolo. Y arrojaron a él el pañal, que se tomé en apariencia fuego. Pero, cuando éste se hubo extinguido, sacaron de él el pañal, y vieron que se conservaba intacto, blanco como la nieve y más sólido que antes, como si el fuego no lo hubiera tocado. Y, tomándolo, lo miraron bien, lo besaron, y dijeron: He aquí un gran prodigio, sin duda alguna. Este pañal es el vestido del dios de los dioses, puesto que el fuego de los dioses no ha podido consumirlo, ni deteriorarlo siquiera. Y lo guardaron preciosamente consigo, con fe ardiente y con veneración profunda.
Cólera de Herodes. La huida a Egipto
IX 1. Cuando Herodes vio que había sido burlado por los magos, y que éstos no volvían, convocó a los sacerdotes y a los sabios, y les pregunté: ¿Dónde nacerá el Mesías? Ellos le respondieron: En Bethlehem de Judá. Y él se puso a pensar en el medio de matar a Nuestro Señor Jesucristo.
2. Entonces el ángel de Dios apareció en sueños a José, y le dijo: Levántate, toma al niño y a su madre, y parte para la tierra de Egipto. Se levantó, pues, al canto del gallo, y se puso en camino.
Llegada de la Sagrada Familia a Egipto.
Caída de los ídolos
X 1. Y, mientras pensaba entre sí cómo realizaría su viaje, sobrevino la aurora, y se encontró haber recorrido la mitad del camino. Y, al despuntar el día, estaba próximo a una gran aldea, donde, entre los demás ídolos y divinidades de los egipcios, había un ídolo en el cual residía un espíritu rebelde, y los egipcios le hacían sacrificios, le presentaban ofrendas, y le consagraban libaciones. Y había también un sacerdote, que habitaba cerca del ídolo, para servirlo, y a quien el demonio hablaba desde dentro de la estatua. Y, cada vez que los egipcios querían interrogar a sus dioses por ministerio de aquel ídolo, se dirigían al sacerdote., quien daba la respuesta, y transmitía el oráculo divino al pueblo de Egipto y a sus diferentes provincias. Este sacerdote tenía un bijo de treinta años, que estaba poseido por varios demonios, y que peroraba sobre todo género de cosas. Cuando los demonios se apoderaban de él, rasgaba sus vestiduras, se mostraba desnudo a todos, y acometía a la gente a pedradas. Y, en la aldea, había un asilo, puesto bajo la advocación de dicho ídolo.
2. Y, cuando Santa María y José llegaron a la aldea, y se acercaron al asilo, se apoderó de los habitantes del país un terror extremo. Y se produjo un temblor en el asilo y una sacudida en toda la tierra de Egipto, y todos los ídolos cayeron de sus pedestales, y se rompieron. Todos los grandes de Egipto y todos los sacerdotes de los ídolos se congregaron junto al sacerdote del ídolo en cuestión, y le preguntaron: ¿Qué significan este trastorno y este terremoto que se han producido en nuestro país? Y el sacerdote les respondió, diciendo: Presente está aquí un dios invisible y misterioso, que posee, oculto en él, un hijo semejante a sí mismo, y el paso de este hijo ha estremecido nuestro suelo. A su llegada, la tierra ha temblado ante su poder y ante el aparato terrible de su majestad gloriosa. Temamos, pues, en extremo, la violencia de u ataque. En este momento, el ídolo de la aldea se abatió también al suelo, hecho añicos, y su desplome hizo reunirse a todos los egipcios cerca del célebre sacerdote, el cual les dijo: Debemos adoptar el culto de este dios invisible y misterioso. Él es el Dios verdadero, y no hay otro a quien servir, porque es realmente el hijo del Altísimo.
Curación del hijo del sacerdote idólatra
XI 1. Y el hijo del sacerdote fue acometido de su accidente habitual. Y entró en el asilo en que Santa María y José se encontraban, y a quienes todo el mundo había abandonado, huyendo. Y nuestra Señora Santa María acababa de lavar los pañales de Nuestro Señor Jesucristo, y los había puesto sobre la pared del muro. Y el joven poseído sobrevino, y agarró uno de los pañales, y lo puso sobre su cabeza. Y, en el mismo instante, los demonios, bajo forma de cuervos y de serpientes, comenzaron a salir y a escapar de su boca. Y el poseído quedó curado por orden de Nuestro Señor Jesucristo. Y empezó a alabar y a dar gracias a Dios, que le había devuelto la salud.
2. Y, como su padre lo hubo encontrado libre de su enfermedad, le pregunté: ¿Qué te ha ocurrido, hijo mío, y cómo es que has sanado? Y él le contestó: Cuando el demonio se apoderé por enésima vez de mi persona, fui al asilo. Y allí encontré a una noble mujer, con un niño. Acababa ésta de lavar los pañales de su hijo, y de depositarlos en la pared del muro. Tomé uno de ellos, lo puse sobre mi cabeza, y los demonios me abandonaron, y huyeron despavoridos. Y su padre, transportado de júbilo, le advirtió: Hijo mío, es posible que ese pequeñuelo sea el hijo del Dios vivo, que ha creado los cielos y la tierra. Porque, en el momento en que ese hijo de Dios se introdujo en Egipto, todas nuestras divinidades han sido desplomadas y aniquiladas por la fuerza de su poder.
Temores de María y de José
XII 1. Y se cumplió la profecía que decía: De Egipto llamé a mi hijo.
2. Y, como María y José supiesen la caída y el aniquilamiento del ídolo, fueron presa de temor y de espanto, y se dijeron: Cuando estábamos en tierra de Israel, Herodes proyectaba matar a Jesús, y, por su causa, mató a todos los niños pequeños de Bethlehem y de sus alrededores. No hay duda sino que los egipcios, al enterarse de por qué accidente se rompió ese ídolo, nos entregarán a las llamas.
3. Y, en efecto, el rumor llegó hasta el Faraón, el cual mandó buscar al niño, pero no lo encontró. Y ordenó que todos los habitantes de su ciudad, cada uno de por sí, se pusiesen en campaña para proceder a la búsqueda, hallazgo y captura del niño. Y, cuando Nuestro Señor se acercó a la puerta de la ciudad, dos autómatas, que estaban fijados a cada lado de la puerta, se pusieron a gritar: ¡He aquí el rey de los reyes, el hijo del Dios invisible y misterioso! Y el Faraón procuró matarlo. Pero Lázaro salió fiador por él, y María y José se escaparon, y partieron de allí.
Liberación de viajeros capturados por bandidos
XIII 1. Y, después que de allí partieron, llegaron a un paraje, donde se hallaban unos bandidos, que habían robado a una caravana de viajeros, los habían despojado de sus vestiduras, y los habían atado. Y aquellos bandidos oyeron un tumulto inmenso, semejante al causado por un rey poderoso, que saliese de su capital, acompañado de caballeros, de soldados, de tambores y de clarines. Y los bandidos, acometidos de miedo y de pavor, abandonaron todo aquello de que se habían apoderado.
2. Entonces los secuestrados se levantaron, se desataron mutuamente las ligaduras, recobraron su caudal, y se marcharon. Y, viendo aproximarse a María y a José, les dijeron: ¿Dónde está el rey y señor, cuyo tren brillante y tumultuoso oyeron acercarse los bandidos, y a consecuencia de lo cual nos abandonaron, y nos dejaron libres? Y José repuso: El va a llegar sobre nuestros pasos.
Curación de una poseída
XIV 1. Y alcanzaron otra aldea, donde había una pobre mujer poseída, la cual, habiendo salido de su casa por la noche en busca de agua, vio al Maligno bajo la figura de un joven. Y puso la mano sobre él, para agarrarlo, no pudo ni aun tocarlo. Y el rebelde maldito había entrado en el cuerpo de la mujer, estableciéndose así, y manteniéndola en el estado de naturaleza, como en el día de su nacimiento.
2. Y la poseída no podía soportar sobre sí vestido alguno, ni residir en los lugares habitados. Cuantas veces se la sujetaba con cadenas o con trabas, otras tantas las rompía, y se escapaba desnuda al desierto. Y se colocaba en las encrucijadas de los caminos y en las tumbas, y tiraba piedras sobre cuantos pasaban, causando mucho enojo a las gentes de la localidad, las cuales deseaban su muerte, y su familia estaba también muy afligida.
3. Cuando María y José entraron en aquella aldea, vieron a la infeliz, sentada, desnuda y ocupada en reunir piedras. Y María tuvo piedad de su estado, y, tomando uno de los pañales de Jesús, lo echó sobre ella. Y, en el mismo instante, el demonio la abandonó precipitadamente bajo la figura de un joven, maldiciendo y gritando: ¡Malhaya yo, a causa tuya, María, y de tu hijo! Y aquella mujer quedó libre de su azote. Vuelta en sí, confusa de su desnudez, y evitando las gentes, se cubrió con el pañal de Jesús, corrió a su casa, se vistió, e hizo a los suyos un relato detallado del hecho. Y los suyos, que eran los personajes más importantes de la aldea, dieron hospitalidad a María y a José, con magnificencia generosa.
Curación de una joven muda
XV 1. Al día siguiente, María y José se despidieron de sus huéspedes, bien provistos por éstos de vituallas para el camino. Y, por la tarde de aquel día, al ponerse el sol, entraron en otra aldea, donde se celebraban unas nupcias. Y vieron una multitud de gentes reunidas, y, en medio de ellas, una desposada herida de mutismo por la astucia del demonio y la acción de encantadores perversos. Paralizados sus oídos y su lengua, la desposada no habla vuelto a recobrar el uso de la palabra.
2. Cuando María entró en la aldea, llevando en sus brazos a su hijo, la joven muda, que la vio, tomó a Jesús, lo besó, y lo apretó contra su pecho. Y un efluvio del cuerpo del niño se exhaló sobre ella, cuyos oídos se abrieron, y cuya lengua se movió, para agradecer a Dios, con alabanzas, la recuperación de su salud. Y aquella noche hubo gran alegría entre los habitantes de la aldea, que creyeron que Dios y sus ángeles hablan descendido hasta ellos.
Curación de otra poseída
XVI 1. Tres días permanecieron alli María y José, rodeados de honores y suntuosamente tratados por los novios y por las familias de éstos. Y se separaron de sus huéspedes, bien provistos por ellos de cosas útiles para el viaje, y llegaron a otra aldea, donde contaban pasar la noche, por hallarse poblada por numerosos y distinguidos habitantes. En aquella aldea, vivía una mujer de fama muy honrosa. Un día, había ido al río a lavar sus vestidos. Y, en tanto que hacía su colada, vio que no comparecía nadie por los alrededores, se despojó de su traje, y empezó a bañarse. Y el Maligno, bajo forma de serpiente, la asaltó, enlazó su cintura, se enroscó alrededor de su vientre, y todos los días, a la caída de la noche, se extendía sobre ella.
2. Cuando María se le acercó, al ver el niño que ésta llevaba en sus brazos, corrió a su encuentro, y le dijo: Oh, señora, dame a este niño, para que lo alce, y lo abrace. María se lo dio. Y, tan pronto el niño estuvo en sus brazos, el demonio respiré los espíritus de Jesús, y, bajo las miradas de todos, la serpiente huyó, y la poseía no la vio más. Y todos los asistentes alabaron al Altísimo, y aquella mujer trató espléndidamente a María y a José.
Curación de una leprosa
XVII 1. Cuando la mañana vino, la mujer vertió agua perfumada, para bañar en ella al niño Jesús. Y, después de haberlo lavado, conservé el agua del baño. Y había allí una joven, cuyo cuerpo estaba blanco de lepra. Y, como hubiese sido testigo de la curación de aquella mujer, quiso, con fe, tomar el agua que había servido para lavar a Jesús. Y, vertiendo sobre su cuerpo un poco de aquela agua, quedó purificada de su lepra. Y todos los habitantes de la aldea exclamaron: Indudablemente, María, José y el niño son dioses, y no hombres.
2. Y, en el momento en que María y José se disponían a abandonar la casa, la joven que había sido leprosa, se arrodilló ante ellos, y les dijo: Os mego, padres y señores míos, que me otorguéis ser vuestra hija y vuestra sierva, y acompañaros, porque no tengo padre, ni madre.
Curación de un niño leproso
XVIII 1. Y ellos consintieron, y la joven partió en su compañía. Y llegaron a una aldea, en cuyos contérminos estaba enclavado un castillo perteneciente a un jefe ilustre, y que tenía un pabellón exterior, destinado a recibir a los huéspedes. En él entraron María y José, y la joven pasó a ver a la esposa del señor. Y, como la encontrase lacrimosa y entristecida, le preguntó: ¿Por qué lloras? Y ella repuso: No te extrañen mis lágrimas, porque sufro un gran dolor, que a nadie puedo revelar. Mas la joven le dijo: Si me lo indicas, y me lo descubres, quizá le encuentre yo un remedio.
2. La mujer del jefe le dijo: Guarda bien este secreto, y no lo manifiestes a nadie. Estoy casada con este jefe, cuyo poder se extiende sobre un vasto territorio. Con él he vivido mucho tiempo, sin darle hijos, y, cuando, al fin, tuve uno, éste nació leproso. Y, así que él lo vio, se negó a reconocerlo, y me dijo: O lo matas, o lo entregas a una nodriza de un país lejano, para que nunca más sepa de él. Donde no, rompo toda relación contigo, y en la vida volveré a verte. No sé qué partido tomar, y mi disgusto es infinito. ¡Ah, hijo mío! ¡Ah, esposo mío! Mas la joven repuso: He encontrado a tu mal un remedio, que voy a exponerte. Porque yo también soy leprosa, y me vi purificada por Dios, que no es otro que Jesús, el hijo de Maria. La mujer le dijo: ¿Dónde está ese Dios, de que acabas de hablarme? La joven dijo: Está aquí, en tu casa. Ella dijo: ¿Cómo? ¿Aquí se encuentra? La joven dijo: Aquí se hallan María y su esposo José, y ese niño que viaja con ellos, es el que se llama Jesús, y el que me ha curado de mi mal y de mi tormento. La otra le dijo: ¿Puedo saber cómo te ha curado de tu lepra? Ella le dijo: Con mucho gusto te complaceré. La madre del niño me dio el agua que había servido para bañarlo, agua que eché sobre mi cuerpo, y que purificó mi lepra.
3. Entonces la esposa del jefe se levantó, y rogó a María y a José, con todo encarecimiento, que fuesen huéspedes suyos. E invitó a José a un gran festín, al cual fueron convidados buen golpe de hombres. Y, al día siguiente, a punto de amanecer, se levantó, y tomó agua perfumada, para bañar en ella a Jesús. Y, tomando a su hijo, lo bañó en el agua que acababa de emplear, e, instantáneamente, el niño quedó purificado de su lepra. Y ella glorificó a Dios, diciéndole: ¡Dichosa tu madre, oh Jesús! ¿Cómo, con el agua en que te has bañado, purificas de la lepra a los hombres, que son de la misma raza que tú? E hizo a María presentes magníficos, y la despidió con los mayores honores.
El joven esposo librado de un sortilegio
XIX 1. De allí se dirigieron a otra aldea, en la que quisieron pasar la noche. Y entraron en el hogar de un recién casado, a quien un maleficio tenía alejado de su esposa. Y, apenas se hubieron albergado en la casa aquella noche, cesó el maleficio.
2. Y, llegada la mañana, decidieron partir. Pero el recién casado los detuvo, y les ofreció un festín espléndido.
El joven convertido en mulo
XX 1. Al día siguiente, se pusieron en camino. Y, al acercarse a otra aldea, vieron a tres mujeres que volvían a pie del cementerio, llorando. Y María dijo a la joven que los acompañaba: Pregúntales qué les ha ocurrido, y qué mal aflige su alma. La joven les transmitió la pregunta, y ellas, sin responderle, dijeron: ¿De dónde sois, y adónde vais? Porque el día ha transcurrido, y la noche ha llegado. La joven repuso: Somos viajeros, y buscamos un asilo donde pasar la noche. Y las mujeres le dijeron: Venid con nosotras, y pasaréis la noche en nuestra casa.
2. Y, habiéndolas acompañado, vieron que poseían una casa nueva, bien adornada y ricamente amueblada, en la cual los introdujeron. Y era invierno, y entonces la joven entró también, y vio a las mujeres gimiendo y llorando. Cerca de ellas había un mulo abierto de una funda de brocado, y ante el que se había colocado sésamo. Y lo abrazaron, y le dieron de comer. La joven les preguntó: Mis señoras, ¿qué hace aquí este mulo?. Y ellas, deshechas en lágrimas, le respondieron: Este mulo que ves ha sido nuestro hermano, hijo de nuestra madre, que está presente. Nuestro padre nos ha dejado una gran fortuna. No teníamos más hermano que éste, y pensábamos encontrarle una mujer, y casarlo según las leyes de la humanidad. Empero algunas perversas mujeres dadas a la hechiceda, lanzaron sobre él un sortilegio.
3. Y ello ocurrió una noche, poco antes de amanecer, mientras dormíamos, y mientras las puertas de nuestro corazón y de nuestra casa estaban cerradas. Cuando la mañana vino, miramos y reconocimos que nuestro hermano no estaba cerca de nosotras. Se había metamorfoseado en este mulo, que sabemos es él. Y, como no tenemos ya padre que nos consuele en tan acerbo disgusto, nos hallamos en la aflicción de que eres testigo. No hay sabio, mago o encantador, que no hayamos consultado. Pero esto de nada nos ha servido. Y, cuantas veces el corazón nos oprime con más fuerza que otras, vamos con nuestra madre a florar sobre la tumba de nuestro padre, y después volvemos.
El mulo transformado en hombre
XXI 1. Al oír el relato de aquellas mujeres, la joven les dijo: Consolaos, y no lloréis. El remedio a vuestro mal está próximo, puesto que está bien cerca de vuestra misma casa. Porque yo misma en persona he sido leprosa. Pero, habiendo visto a una mujer llamada María con su pequeñuelo, llamado Jesús, un día que su madre acababa de bañarlo, tomé agua de su baño, la derramé sobre mi cuerpo, y quedé curada. Sé, por consiguiente, que posee el poder de remediar vuestro mal. Levantaos, pues, id al encuentro de Nuestra Señora Santa María, traedla a vuestra casa, descubridle vuestro secreto, y suplicadle que tenga piedad de vosotras.
2. Cuando las mujeres hubieron escuchado el discurso de la joven, salieron presurosas al encuentro de Nuestra Señora Santa María, la llevaron a su casa, y, arrodilladas en su presencia, le dijeron, llorando: ¡Oh Nuestra Señora Santa María, compadécete de tus siervas! No tenemos ningún pariente de edad, ni jefe de familia, ni padre, ni hermano, que nos proteja. Este mulo que ves, es nuestro hermano, y no un animal. Malvadas brujas lo han reducido con sus maleficios al estado en que hoy se encuentra. Te rogamos que tengas compasión de nosotras. Y Nuestra Señora Santa María, conmovida ante su desgracia, tomó a Jesús, y lo puso sobre el lomo del mulo. Ella lloraba, y las mujeres también. Y María dijo: Jesús, hijo mío, haz que la poderosa virtud oculta en ti obre sobre este mulo, y le devuelva la naturaleza humana que tenía otrora.
3. Y, en el mismo instante, el mulo cambió de forma, recobró su figura prístina, y se convirtió en el joven exento de toda enfermedad, que antes era. Entonces él, su madre y sus hermanas, se prosternaron ante María, pusieron el niño sobre sus cabezas, y lo abrazaron, diciendo: ¡Dichosa tu madre, oh Jesús, salvador del mundo! ¡Bienaventurados los ojos que han alcanzado el favor de mirarte!
Unión de dos jóvenes curados por Jesús
XXII 1. Y las dos hermanas dijeron a su madre: He aquí que nuestro hermano ha vuelto al estado normal, por el socorro de Jesús, y gracias a esta joven que nos ha hecho conocer a María y a su hijo. Ahora bien: nuestro hermano no está casado, y el mejor partido que podemos tomar con él es unirlo a esta joven, que está al servicio de esta familia. E interrogaron a María sobre el asunto, y ella accedió a su demanda. Y celebraron con magnificencia las bodas de la joven, y la alegría de las tres mujeres ocupó el lugar de su anterior angustia. Y convirtieron sus lamentaciones en cánticos de fiesta. Y dijeron, gozosas: Jesús, el hijo de María, ha transformado el duelo en júbilo.
2. María y José permanecieron allí diez días. Y después se alejaron, colmados de testimonios de respeto y de veneración por aquellas personas, que los despidieron con pesar, y que, tras los adioses, volvieron a su casa deshechas en lágrimas, sobre todo la joven.
Los dos bandidos
XXIII 1. Partidos de allí, llegaron a una tierra desierta, y oyeron decir que no era segura, porque había en ella bandidos. Sin embargo, María y José se decidieron a atravesar aquel país durante la noche. Y, mientras marchaban, advirtieron que, al borde del camino, comparecían dos bandidos, apostados y destacados por sus compañeros, que dormían un poco más allá, para guardar el camino. Estos dos bandidos que acababan de encontrar se llamaban Tito y Dumaco. Y el primero dijo al segundo: Déjales el camino libre, para que pasen, y que nuestros compañeros no lo noten. Dumaco no consintió en ello. Entonces Tito le dijo: Te daré mi parte de cuarenta dracmas si me complaces. Y le presentó su cinturón como garantía, para decidirlo a callarse.
2. Y, cuando María vio la noble conducta de aquel bandido hacia ellos, le dijo: El Señor Dios te protegerá con su diestra, y te concederá el perdón de tus pecados. Y Jesús tomó la palabra, y dijo a María: ¡Oh madre mía, dentro de treinta años, los judíos me crucificarán en la ciudad de Jerusalén, y, conmigo, crucificarán a estos dos bandidos, Tito a mi derecha, y Dumaco a mi izquierda! Y, en el día aquel, Tito me precederá en el paraíso. Y María repuso: ¡Esto os sea recompensado, hijo mío!
3. De allí se dirigieron a la ciudad de los ídolos. Y, cuando se aproximaron a ella, la ciudad fue víctima de un terremoto y convertida en colinas de arena.
La Sagrada Familia en Matarieh
XXIV 1. De allí se dirigieron al sicómoro que se llama hoy día Matarieh.
2. Y, en Matarieh, el Señor Jesús hizo brotar una fuente, en que Santa Maria le lavó su túnica. Y el sudor del Señor Jesús, que ella escurrió en aquel lugar, hizo nacer allí bálsamo.
La Sagrada Familia en Misr
XXV 1. De allí pasaron a Misr. Y vieron al Faraón, y habitaron en el país de Misr durante tres años.
2. Y el Señor Jesús realizó, en el país de Misr, numerosos milagros, que no figuran en los Evangelios de la infancia, ni en los Evangelios completos.
Regreso a Nazareth
XXVI 1. Al cabo de tres años, volvieron a Misr. Y, cuando ganaron la tierra de Judea, José temía pasar adelante, por haber sabido que Herodes había muerto, y que su hijo Arquelao lo había sucedido como rey del país. Entonces el ángel del Señor le apareció, y le dijo: José, vete a la villa de Nazareth, y permanece allí.
2. ¡Oh sorprendente milagro, que haya sido llevado y paseado a través de los países, como quien no tiene morada, ni albergue, el dueño de todos los países y el pacificador de los mundos y de las criaturas!
Epidemia en Bethlehem. Curación de un niño
XXVII 1. Y, cuando entraron en la villa de Bethlehem, había allí numerosos casos de una enfermedad grave, que atacaba a los niños en los ojos, y de la que morían.
2. Y una mujer, que tenía un hijo enfermo y próximo ya a la muerte, lo llevó a Santa María, a quien vio ocupada en bañar a Jesús, y a quien dijo: ¡Oh María, mi señora, mira cuán cruelmente sufre este fruto de mis entrañas! ¿No tendrá el Señor misericordia de él?
3. Y, una vez hubo María retirada a Jesús del agua en que lo había lavado, respondió a la mujer en estos términos: Toma un poco de este agua en que acabo de bañar a mi hijo, y échala sobre el tuyo. Y la mujer lo hizo así, y lavó con aquella agua a su hijo, que cesó de agitarse, y lo envolvió en su vestidito, y lo adormeció. Y el niño se despertó en plena y perfecta salud. Y aquella mujer glorificó a Dios y a Jesús, y, llena de júbilo, llevó a su hijo a la Virgen, que le dijo: Da gracias al Señor, que te ha curado este niño.
Curación de otro niño













XXVIII 1. Y había allí otra mujer, vecina de aquella cuyo hijo había sido curado, y que tenía también un hijo atacado de la misma enfermedad. Sus ojos habían dejado de ver, y, con vivo dolor y sin interrupción alguna, gritaba de noche y día. Y la madre del niño curado dijo a la otra: ¿Por qué no lo llevas a casa de María, como yo llevé al mío, que estaba muy enfermo, y más cerca de la muerte que de la vida? En casa de María, tomé agua de las abluciones de su hijo Jesús, lavé con ella al mío, lo adormecí, y, después del sueño, despertó curado. Helo aquí: míralo.
2. La vecina que tal oyó, marchó asimismo a casa de María, y con fe tomó el agua, lavó con ella a su hijo, y pronto cesaron los vivos dolores que sentía, y se durmió, quedando como un muerto, porque hacía muchísimos días que no dormía. Al despertar, se levantó sano, y sus ojos habían recobrado la vista. La madre, henchida de gozo, alabó al Señor, tomó a su hijo, y lo llevó a María, a quien descubrió todo lo que acababa de suceder. Y María le dijo: Da gracias a Dios, por haberlo restablecido, y no hables de este caso a nadie.
Curación de Cleopas. Rivalidad de dos madres
XXIX 1. Y había también, en aquel lugar, dos mujeres casadas con un mismo hombre. Cada una de ellas tenía un hijo, y los dos niños sufrían mucho. Y una de aquellas dos mujeres se llamaba María, y su hijo Cleopas. Y, tomando a su hijo, fue a casa de la madre de Jesús, y le regaló un hermoso velo, diciéndole: ¡Oh María, mi Señora, recibe este velo, y dame, en cambio, uno solo de los pañales de tu hijo. Y María lo hizo, y la madre de Cleopas marchó, y, de aquel pañal, hizo una túnica, con la que vistió a su hijo, el cual quedó inmediatamente libre de su mal. Y el hijo de su rival, llamada Azrami, murió, lo que produjo enemistad entre ambas. Porque Azrami cobré aversión y horror a María, viendo que el hijo de ésta estaba vivo y sano, mientras que el suyo habla muerto.









2. Y las dos mujeres tenían la costumbre de hacer el menaje de la casa alternativamente, cada una durante una semana. Y, cuando le tocó el turno a María, se apresté a cocer el pan. Y encendió el horno, y marchó a buscar la masa. Azrami, advirtiendo que nadie la veía, corrió a buscar al niño, que estaba solo en aquel momento, y lo arrojó al horno, y se alejé de allí. Y, cuando María volvió, hallé a su hijo, riendo en medio del horno a que se le había echado, y al horno frío ya como la nieve, cual si no se hubiese puesto en él fuego alguno. Entonces la madre del niño comprendió que era su rival quien lo había lanzado a las llamas. Y, sacando a Cleopas del horno, fue a casa de la Virgen, a quien conté el caso. Y la Virgen le dijo: Tranquilízate, porque esto redundará en ventaja tuya, y no hables del caso a nadie. El no callarlo no te servirá de nada, y aun temo por ti, si se divulga.
3. Y ocurrió a poco que, yendo Azrami al pozo a buscar agua, vio a Cleopas, que jugaba por allí cerca. Nadie comparecía por los contornos. Y, tomando al niño, lo precipitó al pozo, y regresó a su casa. Cuando otras gentes llegaron al pozo a hacer su provisión de líquido, vieron al muchacho, que se recreaba, daba vagidos, y se reía, sentado sobre el agua. Y bajaron al pozo, y lo sacaron de él. Y, poseídos de admiración extremada por el pequeñuelo, glorificaron a Dios. Mas su madre, que sobrevino, lo tomé, y lo llevó, llorando, a la Virgen, a quien dijo: Ve, madre mía, lo que mi rival ha hecho con mi hijo, y cómo lo ha precipitado al pozo. Es inevitable que acabe por hacerlo perecer. Pero la Virgen le contestó: Cálmate, porque muy pronto Dios te librará de ella, te hará justicia, y te vengará. Y, en efecto, como a los pocos días, Azrami, fuese a tomar agua del pozo, sus pies se enredaron en la cuerda, y cayó al fondo. Y las gentes que llegaron a sacarla, la encontraron con la cabeza triturada y los huesos rotos. Así murió de mala muerte, y en ella se cumplió lo que habla escrito David: Han cavado un pozo, lo han hecho profundo, y han caído en el hoyo que ellos mismos han abierto.
Curación de Tomás Dídimo (o de Bartolomé)
XXX 1. Y había allí otra mujer, que tenía dos hijos gemelos. Ambos a dos contrajeron una enfermedad. El uno había muerto, y el otro agonizaba. Y la madre tomé al último florando, y lo llevé a Nuestra Señora Santa María, a quien dijo: ¡Oh María, mi Señora, ven en mi ayuda, y socórreme! Yo tenía dos hijos gemelos y, en la hora de ahora, he enterrado al uno, y el otro está a punto de morir. Escucha la plegaria y la súplica que voy a dirigir a Dios. Y, deshecha en lágrimas, tomó a su hijo en sus brazos, y se puso a decir: ¡Oh Señor, tú que eres tierno para los hombres y no implacable, bueno y no inflexible! ¡Oh Señor, amante de los hombres, clemente, misericordioso y santo, haz justicia a tu sierva! Tú me has dado dos hijos, y me has quitado uno. Déjame, al menos, el que me queda.
2. A la vista de aquel ardiente llanto, Santa María tuvo piedad de ella, y le dijo: Deposita a tu hijo sobre el lecho del mío, y cúbrelo con los vestidos de este último. Y ella lo deposité sobre el lecho en que estaba el Cristo. El niño tenía ya los ojos cerrados, como para abandonar la vida. Mas, cuando el olor de los efluvios que emanaban de los vestidos del Cristo hubo llegado al pequeñuelo, éste aspiré un espíritu de vida nueva, abrió los ojos y, dando un gran grito, exclamó: ¡Madre, dame el pecho! Y ella se lo dio, y el niño lo chupó. Y su madre dijo a Nuestra Señora Santa María: Yo sé ahora que la virtud de Dios reside en ti hasta punto tal, que tu hijo tiene el poder de curar a sus semejantes por el simple contacto con sus vestidos. Y el niño curado de aquel modo era el que el Evangelio llama Tomás, apodado Dídimo por los demás apóstoles.
Curación de una leprosa
XXXI 1. Y había allí también una mujer atacada de la lepra y de la sarna. Y fue a casa de María, y le dijo: ¡Oh María, mi Señora, ven en mi ayuda! María le dijo: ¿Qué socorro necesitas? ¿Plata? ¿Oro? ¿O que tu cuerpo sea purificado de la lepra y de la sarna? La mujer le dijo: ¿Y quién tiene el poder de darme esto? María le dijo: Ten la paciencia de esperar a que mi hijo Jesús haya salido del baño.
2. Y la mujer esperó pacientemente, como María le había dicho. Y, cuando Jesús fue sacado del baño, en que se lo había lavado, María lo fajó, y lo colocó en su cuna. Y dijo a la mujer: Toma un poco de este agua, y viértela sobre tu cuerpo. Y, habiéndolo hecho, al instante quedé libre de su azote, y rindió a Dios alabanzas y acciones de gracias.













Curación de otra leprosa
XXXII 1. Después de haber permanecido tres días con María, la mujer regresó a su aldea, donde había un señor, que tenía una hija casada con otro señor de otro país. Y, al poco tiempo de las bodas, el marido notó en su esposa huellas de lepra semejantes a una estrella. Y el matrimonio fue roto y declarado nulo, a causa de la señal morbosa que apareciera en la cuitada. Y su madre empezó a llorar con amargura, y la joven lloraba también. Cuando aquella mujer las vio en tal situación, abrumadas de pena y vertiendo lágrimas les preguntó: ¿Cuál es la causa de vuestro llanto? Y ellas respondieron: No nos interrogues sobre nuestra situación. Nuestro disgusto es algo de que no podemos hablar a nadie, y que debe quedar entre nosotras. La mujer repitió su pregunta con insistencia, y les dijo: Descubrídmelo, que quizá os indicaré el remedio. Y ellas le mostraron las huellas de lepra que se advertían en el cuerpo de la joven.
2. Habiendo oído y visto todo esto, la mujer les dijo: Yo también era leprosa, y habiendo ido a Bethlehem para un asunto, entré en casa de una mujer llamada María, que tiene un hijo llamado Jesús, el cual es hijo de Dios. Y, como notase que era leprosa, se compadeció de mi suerte, y me dio el agua que había servido para bañar a su hijo, agua que vertí sobre mi cuerpo, quedando en seguida curada de mi mal. Y ellas le dijeron: ¿Estás dispuesta a partir con nosotras, y ponernos en relación con María? Ella repuso: De buen grado. Y las tres mujeres se levantaron, y fueron a ver a María, llevando consigo ricos presentes.
3. Y, llegado que hubieron a Bethelehem, ofrecieron sus presentes a María, y le mostraron la leprosa que las acompañaba. Y María les dijo: ¡Descienda sobre vosotras la misericordia de Jesucristo! Y dio a la hija del señor el agua de las abluciones de Jesús. Y la joven se lavé con ella, y, tomando un espejo, se miró, y vio que estaba completamente curada. Y las favorecidas y los demás asistentes al milagro dieron gracias a Dios. Después, las dos mujeres volvieron gozosas a su país, glorificando al Altísimo, por el beneficio que les concediera. Y, cuando el marido supo que su esposa estaba completamente curada, la hizo volver a él, celebró por segunda vez sus nupcias, y alabé al Señor por la merced recibida.
La joven obsesionada por el demonio
XXXIII 1. Y había asimismo allí una joven, de padres nobles, de cuyo ser el demonio se había posesionado. El maldito le aparecía en todo momento, bajo la forma de un dragón enorme, y marcaba la mueca de que iba a devorarla. Y chupaba toda su sangre, y ponía su cuerpo como tostado, y la dejaba como muerta. Cuando él se le aproximaba, ella juntaba sus manos sobre su cabeza, y gritaba, diciendo: ¡Malhaya yo! ¿Quién me librará de este dragón perverso? Sus padres lloraban en su presencia misma. Cuantos oían sus gritos dolorosos, se apiadaban de su desgracia. Numerosas personas se agrupaban en torno suyo, lamentando su pena, sobre todo al oírla decir, entre lágrimas: Padres, hermanos, amigos, ¿no hay nadie que pueda sacarme de las garras de este enemigo verdugo?
2. Y, cuando la hija del señor, la que había sido curada de la lepra, oyó la voz de aquella muchacha, subió a la terraza de su castillo, y la vio con las manos juntas sobre la cabeza, y llorando, y, a la multitud que la rodeaba, llorando también. Y la hija del señor tomó la palabra, y preguntó a su marido: ¿Cuál es la historia de esa joven? Y el marido le respondió, explicándole el caso de la infeliz. Y su esposa le preguntó: ¿Tiene todavía padres? Él respondió: Ciertamente, tiene todavía padre y madre. Y ella dijo: Por el Dios vivo te conjuro a que envíes a buscar a su madre. Y él se la trajo. Cuando la hubo visto, la hija del señor la interrogó diciendo: ¿Es tu hija esta joven obsesionada por el demonio? La pobre le contestó con tristeza y llorando: Sí, señora, es mi hija. Y la otra le dijo: ¿Quieres que tu hija sane? La madre de la joven dijo: Lo quiero. Y la hija del señor le dijo: Guárdame el secreto. Has de saber que yo también he sido leprosa, y que logré mi curación por intermedio de una mujer llamada María, madre de Jesús, que es el Cristo. Ve a Bethlehem, la aldea de David, el gran rey, y entrevístate con María, y expónle tu caso. Ella curará a tu hija, y estáte segura de que volverás de la visita llena de júbilo.
3. Y la madre de la joven se despidió de la hija del señor, y fue a Bethlehem con la suya. Allí encontró a María, y le hizo conocer el estado de la joven. Después de haberla oído, María le dio el agua de las abluciones de Jesús, y le ordenó que lavase con ella el cuerpo de su hija. Y también le dio uno de los pañales de Jesús, diciéndole: Toma este pañal, y cada vez que tu hija vea a su enemigo, mostrádselo. Y las despidió amistosamente.
Liberación de la poseída
XXXIV 1. Y las dos mujeres regresaron a su aldea. Y llegó el instante en que la joven estaba sujeta a su visión, y en que el demonio se disponía a acometerla. Y el maldito se presentó a sus ojos bajo su figura habitual de dragón, y la joven sintió pavor, y dijo: Madre, he aquí mi malvado enemigo, que va a asaltarme. Tengo mucho miedo. Su madre le dijo: No temas sus arañazos, hija mía. Espera a que se acerque, muéstrale el pañal que nos ha dado Santa María, y sabremos lo que ocurre.
2. Y la joven, viendo que su enemigo se aproximaba bajo la forma de un dragón enorme y de aspecto horrible, empezó a temblar con todos sus miembros. Y, cuando más cerca estaba de ella, desplegó el pañal, y, habiéndolo puesto sobre su cabeza, vio salir de él llamas ardientes y carbones abrasados, que se proyectaban sobre el dragón. ¡Oh prodigio brillante el que entonces se produjo! En el momento mismo en que el dragón dirigió su mirada al pañal de Jesús, salió de éste el fuego, que lo hirió en la cabeza, en los ojos y en la faz, haciéndolo aullar y dar alaridos terribles. Y, con voz estridente, gritó diciendo: ¿Qué quieres, Jesús, hijo de María? ¿Cómo podré escapar de ti? Y tomó la fuga, desapareció, y no se lo vio más. Y la joven recobró la paz de su espíritu, y pasó de la angustia al júbilo. Y, a partir de aquel día, no volvió a visitarla la visión horrorosa.
El demonio expulsado de Judas Iscariotes
XXXV 1. Cuando Jesús tenía tres años de edad, había, en aquel país, una mujer, cuyo hijo, llamado Judas, estaba poseído del demonio. Y, cada vez que éste lo asaltaba, Judas mordía a cuantos se acercaban a él, y, si no encontraba a nadie a su alcance, se mordía las manos y los demás miembros de su cuerpo. Cuando la madre de este desventurado supo que Jesús había curado muchos enfermos, llevó su hijo a María. Pero, en aquel momento, Jesús no estaba en casa, por haber salido, con sus hermanos, a jugar con los otros niños.
2. Y, así que estuvieron en la calle, se sentaron todos, y Jesús con ellos. Judas, el poseído, sobrevino, y se sentó a la derecha de Nuestro Señor. Su obsesión lo invadió de nuevo, y quiso morder a Jesús. No pudo, pero lo golpeó en el costado derecho. Jesús se puso a llorar, y, en el mismo instante y ante los ojos de varios testigos, el demonio que obsesionaba a Judas lo abandonó bajo la forma de un perro rabioso. Y aquel muchacho que pegó a Jesús, y de quien salió el demonio, era el discípulo llamado Judas Iscariotes, el que entregó a Nuestro Señor a los tormentos de los judíos. Y el costado en que Judas lo golpeó fue el mismo que los judíos atravesaron con una lanza.

Las figurillas de barro
XXXVI 1. Un día, cuando Jesús había cumplido los siete años, jugaba con sus pequeños amigos, es decir, con niños de su edad. Y se entretenían todos en el barro, haciendo con él figurillas, que representaban pájaros, asnos, caballos, bueyes, y otros animales. Y cada uno de ellos se mostraba orgulloso de su habilidad, y elogiaba su obra, diciendo: Mi figurilla es mejor que la vuestra. Mas Jesús les dijo: Mis figurillas marcharán, si yo se lo ordeno. Y sus pequeños camaradas le dijeron: ¿Eres quizá el hijo del Creador?
2. Y Jesús mandó a sus figurillas marchar, y en seguida se pusieron a dar saltos. Después, las llamó, y volvieron. Y había hecho figurillas que representaban gorriones. Y les ordenó volar, y volaron, y posarse, y se posaron en sus manos. Y les dio de comer, y comieron, y de beber, y bebieron. Y, ante unos jumentos que hiciera, puso paja, cebada y agua. Y ellos comieron y bebieron. Los niños fueron a contar a sus padres todo lo que había hecho Jesús. Y sus padres les prohibieron para en adelante jugar con el hijo de María, diciéndoles que era un mago, y que convenía guardarse de él.
Jesús en casa del tintorero
XXXVII 1. Otro día en que Jesús se paseaba y se divertía con varios niños de su edad, pasó por el taller de un tintorero llamado Salem. Y este tintorero tenía, en su taller, muchos trajes que pertenecían a las gentes de la población, y que se proponía teñir.
2. Y, habiendo entrado en el taller del tintorero, tomó todos aquellos trajes, y los echó en una tina de índigo. Cuando Salem el tintorero volvió, y vio todos aquellos trajes deteriorados, se puso a gritar con voz estentórea, y, agarrando a Jesús, le dijo: ¿Qué me has hecho, hijo de María? Me afrentarás ante todas las gentes de la población. Cada uno desea un color a su gusto, y tú has venido a estropear la obra. Y Jesús le dijo: Cambiaré a cada traje el color que quieras darle. Y, acto seguido, Jesús se puso a sacar de la tina los trajes, cada uno, hasta el último, con el color que deseaba el tintorero. Y los judíos, a la vista de prodigio tamaño, glorificaron a Dios.
Jesús en el taller de José
XXXVIII 1. A veces, José llevaba a Jesús consigo, y circulaba por toda la población. Porque ocurría que las gentes, a causa de su arte, lo llamaban, para que les hiciera puertas, cubos para ordeñar, asientos o cofres. Y Jesús lo acompañaba por doquiera iba.
2. Y, cada vez que se necesitaba prolongar o recortar algún objeto, alargarlo o restringirlo, fuese en un codo o en un palmo, Jesús extendía su mano hacia el objeto, y la cosa quedaba hecha como deseaba José, sin que éste tuviese que poner la mano en ello. Porque José no era hábil en el oficio de carpintero.
El trozo de madera alargado
XXXIX 1. En cierta ocasión, el rey de Jerusalén llamó a José, y le dijo: José, quiero que me hagas un lecho suntuoso, cuyas dimensiones sean exactamente iguales a las del salón en que tengo mis asambleas. José repuso: ¡A tus órdenes! E, inmediatamente, se puso a fabricar el lecho, y permaneció dos años en el palacio del rey, antes de terminarlo. Mas, cuando quiso colocarlo en su sitio, se encontró con que una de las piezas era dos palmos más corta, en todos los sentidos, que la pieza simétrica. A la vista de esto, el rey montó en cólera contra él. Y José, en el exceso de temor que el rey le inspiraba, pasó la noche en ayuno, sin tomar ningun alimento.
2. Y Jesús le preguntó: ¿De qué tienes miedo? José contestó: He aquí que he perdido todo el trabajo de dos años. Jesús le dijo: No te empavorezcas, ni te espantes. Y, tomando uno de los extremos de la pieza, añadió: Toma tú el otro extremo. Y Jesús suspendió la pieza, y la hizo igual a la pieza gemela, diciendo a José: Haz ahora lo que te plazca. Y José comprobó que el lecho se hallaba en buen estado y a medida del local. Ante cuyo prodigio los asistentes quedaron llenos de estupor, y alabaron a Dios.
3. Y la madera que sirvió para hacer aquel lecho, era madera de esencias y de cualidades diferentes, como la empleada en la construcción del templo, por el rey Salomón, hijo de David.
Los niños convertidos en machos cabríos
XL 1. En otra ocasión, Jesús había salido por las calles. Y, habiendo visto a algunos niños, que se habían reunido para jugar, se dirigió a ellos. Pero los niños, al advertir que se les acercaba, huyeron de él, y se ocultaron en un horno. Jesús los siguió, se detuvo a la puerta de la casa, y, viendo a unas mujeres, les preguntó dónde habían ido los niños. Y las mujeres respondieron: No hay aquí uno solo. Él les dijo: Y los que están en el horno, ¿quiénes son? Las mujeres le dijeron: Son machos cabríos de tres años. Y Jesús exclamó: Salgan afuera, cerca de su pastor, los machos cabríos que en el horno están. Y del horno salieron cabritillos, que saltaban y brincaban, jugueteando, alrededor de Jesús. Testigos de este espectáculo, las mujeres, presa de admiración y de pavor, corrieron a prosternarse en súplica ante Jesús, diciéndole: ¡Oh Señor Nuestro, Jesús, hijo de María! Tú eres, en verdad, el buen pastor de Israel. Ten piedad de tus siervas, que están en tu presencia, y que no dudan de ti. ¡Oh Señor nuestro, tú has venido a curar, y no a hacer perecer!
2. Y Jesús les respondió: Los hijos de Israel están colocados, entre los pueblos, en el mismo rango que los negros. Porque los negros merodean por los flancos de los rebaños descarriados, e importunan a los pastores, y lo mismo hace el pueblo de Israel. Y las mujeres dijeron: Señor, tú sabes todas las cosas, y nada te está oculto. Pero los hijos de Israel nunca más te huirán, ni se esconderán de ti, ni te importunarán. Rogámoste, y esperamos de tu bondad, que tornes a esos niños, servidores tuyos, a su condición primera. Y Jesús gritó: Corred aquí, niños, y vamos a jugar. Y, en el mismo instante, los cabritillos recobraron su forma, y se convirtieron en muchachos, ante los ojos de aquellas mujeres. Y, a partir de aquel día, no les fue ya posible a los niños huir de Jesús. Y sus padres les advirtieron de ello, diciéndoles: Cuidad de hacer todo lo que os diga el hijo de María.
Jesús en papel de rey
XLI 1. Cuando llegó el mes de adar, Jesús congregó a los niños alrededor suyo, y les dijo: Démonos un rey. Y los apostó sobre el camino grande. Y ellos extendieron sus vestidos en el suelo, y Jesús se sentó encima. Y tejieron una corona de flores, y la pusieron sobre su cabeza, a guisa de diadema. Y se colocaron junto a él, formados en dos grupos, a derecha e izquierda, como chambelanes que se mantienen a ambos lados del monarca.
2. Y a quienquiera pasaba por el camino, los niños lo atraían a la fuerza, y le decían: Prostérnate ante el rey, ve lo que desea, y después prosigue tu marcha.
Curación de Simón, mordido por una serpiente.
Dos prodigios más
XLII 1. Mientras tanto, he aquí que se aproximaron a aquel sitio varias personas, que transportaban a un niño de quince años, llamado Simón. Este niño había ido con otros a la montaña para recoger leña. Y, en la montaña, encontró un nido de gorriones, y extendió la mano para coger los huevos. Y una serpiente venenosa, que se encontraba en el nido, lo mordió. Y pidió socorro, y, cuando sus compañeros llegaron, lo vieron yacente en tierra como un muerto. Y sus padres lo llevaban para conducirlo a Jerusalén a que lo viese un médico.
2. Al pasar frente al grupo de niños, en que Jesús se encontraba ejerciendo su papel de rey, con sus compañeros en torno suyo, semejantes a servidores, éstos dijeron a los portadores del niño: Venid a ver lo que el rey desea de vosotros, y saludadlo. Pero ellos se negaron a ir, a causa del disgusto que experimentaban. Entonces los niños los arrastraron violentamente y a pesar suyo.
3. Los padres de Simón lloraban, porque el niño andaba muy mal de su mordedura, y tenía el brazo inflamado y tumefacto. Cuando llegaron cerca de Jesús, éste les preguntó: ¿Por qué lloráis? Y ellos respondieron: A causa de este nuestro hijo, que, habiendo ido a buscar nidos de gorriones, fue mordido por una serpiente. Y Jesús dijo a todos: Venid conmigo a matar la serpiente. Mas los padres del niño dijeron: Déjanos marchar, porque nuestro hijo está a punto de morir. Los camaradas de Jesús replicaron: ¿Os negáis a obedecer, después de haber oído lo que el rey ha ordenado? Vamos a matar la serpiente. Y, sin otro permiso, emprendieron la subida a la montaña.
4. Cuando llegó cerca del nido, Jesús preguntó a los padres: ¿Es aquí donde se encuentra la serpiente? Y ellos respondieron: Sí. Entonces Jesús llamó a la serpiente, que salió sin retardo, y se humilló ante él, que le dijo: Ve a chupar el veneno que has inyectado a ese niño. Y la serpiente se arrastró hasta éste, y le chupó todo su veneno. Y Jesús la maldijo, y la serpiente reventó. Y puso su mano sobre el pequeño, que, aun viéndose curado empezó a llorar. Mas Jesús le dijo: No llores, que con el tiempo serás mi discípulo. Y este discípulo era el mismo de que habla el Evangelio, y que los apóstoles llamaron Simón Zelote o Qananaia, a causa de aquel nido de gorriones, en el cual una serpiente lo había mordido.
5. Poco después, llegó un hombre de Jerusalén. Y los niños fueron a él, y lo detuvieron, diciéndole: Ven a saludar a nuestro rey. Y, cuando el hombre obedeció, Jesús observó que llevaba enroscada al cuello una serpiente, la cual, tan pronto lo sofocaba, como aflojaba sus anillos. Jesús le preguntó: ¿Cuánto tiempo hace que esa serpiente está en tu cuello? El hombre respondió: Hace tres años. Jesús añadió: ¿De dónde cayó sobre ti? El hombre contestó: Yo le hice una buena acción, y ella me la devolvió con otra mala. Jesús insistió: ¿De qué manera le hiciste bien, y ella te lo pagó con mal? El hombre repuso: La encontré en invierno, aterida de frío. La puse en mi pecho, y, llegado a mi casa, la metí en un cántaro de tierra, cuya abertura cerré. Y, cuando abrí el cántaro, para sacarla de allí, se lanzó a mi cuello, y en él se enroscó. Me atormenta, me estrangula, y no puedo librarme de ella. Y Jesús dijo: Has obrado mal, sin saberlo. Dios ha creado a la serpiente para vivir en el polvo de la tierra, y tener alternativamente frío y calor. De ti dependía que hubiese seguido viviendo en el polvo de la tierra, conforme a la voluntad divina. Pero la has agarrado, llevado contigo, y encerrado en un cántaro, sin darle alimento. No has procedido bien al respecto suyo. Y Jesús dijo a la serpiente: Baja de donde estás, y vete a vivir en el suelo. Y la serpiente obedeció, y se desprendió del cuello del hombre, que dijo: En verdad, tú eres rey, el rey de los reyes, y todos los encantadores y todos los espíritus rebeldes reconocen tu imperio, y te obedecen.
6. Advino en seguida un joven montado sobre un asno, y acompañado de un viejo, que, llorando, lo sostenía. Y, Jesús lo vio, se apiadó de él, y le dijo: ¿Qué tienes, viejo, que así lloras? ¿Cuál es la causa de tus lágrimas? Y el viejo dijo: ¿Cómo no llorar y atormentarme? Este hijo mío era quien a mí y a su madre, también anciana, nos sustentaba y nos servía. Pero unos ladrones lo han asaltado, desvalijado, golpeado, herido, y después se han marchado, dejándolo por muerto. Y Jesús sintió compasión por el viejo, y puso su mano derecha sobre el joven, que inmediatamente quedó curado de sus heridas, se apeó del asno, se puso en marcha por su propio pie, y regresó a su hogar con su progenitor.
Jacobo mordido por una víbora
XLIII 1. Otra vez, José mandó a su hijo Jacobo a buscar leña al bosque, y Jesús partió en su compañía. Cuando llegaron al sitio en que la leña se encontraba, Jacobo se puso a recogerla. Y he aquí que una mala víbora lo mordió en la mano, y el niño empezó a gritar y a llorar.
2. Y Jesús, viéndolo en aquel estado, se acercó a él, y sopló sobre la moderdura, que quedó cicatrizada. Y la víbora se desecó, y Jacobo se encontró sano y salvo.
Resurrección de Zenón, caído de una azotea
XLIV 1. Algunos días más tarde, Jesús jugaba con otros niños en la azotea de una casa. Uno de ellos cayó al suelo, y murió instantáneamente. Y los niños se dijeron los unos a los otros: ¡Ea! Digamos que quien lo ha tirado es Jesús, el hijo de María. Y huyeron todos, y Jesús quedó solo en la azotea. Cuando los padres del niño llegaron, dijeron a Jesús: Tú eres quien ha tirado a nuestro hijo desde lo alto de la azotea. Y él les respondió: No soy yo quien lo ha tirado. Mas ellos se pusieron a gritar, diciendo: Nuestro hijo ha muerto, y tú eres su matador.
2. Y Jesús, María y José fueron detenidos por la muerte de aquel niño, y se los condujo a la presencia del gobernador. Y ante éste depusieron los niños contra Jesús, como si hubiera sido él quien tirara al niño de la azotea. Y el gobernador dijo: Ojo por ojo, diente por diente, vida por vida. Cuando le tocó declarar a Jesús, respondió al juez en estos términos: No se me impute tan mala acción. Y, si no me crees, ¿bastará con que interroguemos al niño, para que manifieste la verdad? Si yo resucito a ese niño, y si él dice que no he sido yo quien lo ha tirado, ¿qué harás con los que han dado falso testimonio contra mí? El juez respondió, y dijo a Jesús: Si haces eso, tú serás absuelto, y los otros serán condenados. Entonces Jesús, acompañado del juez y de gran multitud, fue hasta donde estaba el niño muerto, y, colocándose cerca de su cabeza, gritó en alta voz: Zenón, Zenón, ¿quién te ha tirado de la azotea? ¿He sido yo? Y el muerto respondió, diciendo: ¡Perdón, Señor Jesús! Tú no me has tirado, y ni siquiera estabas allí, cuando me tiraron mis compañeros. Estos niños que han depuesto mentirosamente contra ti son los que me tiraron, y yo he caído. Entonces Jesús se aproximó a Zenón, lo tomó por la cabeza, lo irguió sobre sus pies, y dijo a los asistentes: ¿Habéis oído y visto? Y los adversarios de Jesús quedaron cubiertos de oprobio, y los espectadores, sorprendidos, se admiraron de prodigio tamaño, y alabaron a Dios, diciendo: Verdaderamente, Dios está con este niño. ¿Qué llegará a ser con el tiempo? Y Jesús se acercaba a la edad de doce años cuando hizo aquel milagro.
El agua recogida en una túnica
XLV 1. Y María dijo, una vez, a Jesús: Hijo mío, ve a buscarme agua al pozo. Mas, a causa del gran gentío que alrededor del pozo se comprimía, el cántaro, lleno de agua, como estaba, cayó y se rompió.
2. Y Jesús, desplegando la túnica que lo cubría, recogió el agua en ella, y la llevó a su madre. Y María quedó admirada en extremo. Y todo lo que veía, lo guardaba y lo encerraba en su corazón.
El hijo de Hanan castigado con parálisis
XLVI 1. Otra vez, Jesús se encontraba cerca de un canal de irrigación, y con él se encontraban otros niños. Y se entretenían en hacer pequeños depósitos de agua. Y Jesús, con barro, había formado doce pajaritos, y los colocó en los bordes de su depósito, tres a cada lado. Y era sábado aquel día.
2. Sobrevino el hijo de Hanan el judío, y, viéndolos así ocupados, les dijo con cólera y acritud: ¡En día de sábado amasáis barro! Y, lanzándose contra ellos, destruyó sus depósitos. Cuanto a Jesús, batió sus manos, se volvió hacia los pájaros que había hecho, y éstos volaron, chillando.
3. El hijo de Hanan se dispuso también a romper el depósito de Jesús, y el agua se desecó. Y Jesús le dijo: ¡Deséquese tu vida, como se ha desecado este agua! Y, en el mismo momento, el niño fue atacado de parálisis.
Jesús empujado por un niño
XLVII 1. Un día, Jesús camfnaba con José. Y encontró a un muchacho que corría, y que, tropezando con él, lo hizo caer.
2. Y Jesús le dijo: Como me has hecho caer, así caerás tú, para no levantarte más. Y, en el mismo momento, el muchacho cayó, y murió.
Jesús en la escuela de Zaqueo
XLVIII 1. Había en Jerusalén un maestro de niños llamado Zaqueo, el cual dijo a José: Tráeme a Jesús, para que se instruya en mi escuela. Y José le dijo: De buen grado. Y fue a hablar a María, y ambos tomaron consigo a Jesús, y lo llevaron al maestro. Habiéndolo éste visto, le escribió el alfabeto, y le ordenó: Di Alaph. Y Jesús dijo: Alaph. El maestro continuó: Di Beth. Y Jesús repuso: Explícame primero el término Alaph, y entonces diré Beth. El maestro dijo: No sé esa explicación. Y Jesús le dijo: Los que no saben explicar Alaph y Beth, ¿cómo enseñan? Hipócritas, enseñad, ante todo, lo que es Alaph, y os creeré sobre Beth. Y, al oír esto, el maestro quiso pegarle.
2. Mas Jesús, le dijo: Alaph está hecha de un modo, y Beth de otro, y lo mismo ocurre con Gamal, Dalad, etcétera, hasta Thau. Porque, entre las letras, unas son rectas, otras desviadas, otras redondas, otras marcadas con puntos, otras desprovistas de ellos. Y hay que saber por qué cierta letra no precede a las otras; por qué la primera letra tiene ángulos; por qué sus lados son adherentes, puntiagudos, recogidos, extensos, complicados, sencillos, cuadrados, inclinados, dobles o reunidos en grupo ternario; por qué los vértices quedan desviados u ocultos. En suma: se puso a explicar cosas que el maestro no había jamás oído, ni leído en ningún libro.
3. Y el maestro se sorprendió, y se espantó de las palabras del niño, de la nomenclatura que detallaba, y de la fuerza inmensa que se encerraba en las cuestiones que proponía. Y dijo: En verdad, esta criatura es capaz de quemar el fuego mismo. Yo creo que ha nacido antes del tiempo de Noé. Y, volviéndose hacia José, le dijo: Me has traído un niño para que lo instruya en calidad de discípulo, y se me ha revelado como maestro de maestros.
4. Y José exclamó: ¿Quién será capaz de educar a un niño como éste? Jesús repuso: Las palabras que acabas de pronunciar, significan que no soy de los vuestros. Estoy con vosotros y en medio de vosotros, y no poseo ninguna distinción humana. Vosotros estáis bajo la ley, y quedaréis bajo la ley. Yo existía antes que vuestros padres hubiesen nacido. Tú, José, te crees mi padre, porque no sabes de quién nací, ni de dónde vengo. Sólo yo sé verdaderamente cuándo has nacido, y cuánto tiempo permanecerás en este mundo. Y, al oír esto, todos quedaron llenos de sorpresa y de estupor.
El profesor castigado de muerte
XLIX 1. Después, otro maestro, más hábil que el primero, dijo a José: Confíame a Jesús, y yo lo instruiré. Y el maestro se puso a instruirlo, y le ordenó: Di Alaph. Y Jesús dijo Alaph. El maestro continuó: Di Beth. Y Jesús repuso: Dame antes la significación de Alaph, y después diré Beth. El maestro, colérico e irritado, levantó la mano, y le pegó. Y, en el mismo instante, su mano se secó, y cayó por tierra muerto.
2. Y el niño marchó fuera, y se mezcló entre el gentío. Y José llamó a María, su madre, y le advirtió: No dejes a Jesús salir de casa, porque todo el que le pega, muere.
Jesús en medio de los doctores
L 1. Cuando Jesús cumplió los doce años, sus padres subieron con él a Jerusalón, para la fiesta. Y, ésta terminada, regresaron a su hogar. Mas Jesús se separó de ellos, y quedó en el templo, entre los pontífices, los ancianos del pueblo y los doctores de Israel, preguntándoles y respondiéndoles sobre puntos de doctrina. Y todos se admiraban de las palabras, inspiradas por la gracia, que salían de su boca.
2. Jesús interrogó a los doctores: ¿De quién es hijo el Mesías? Y ellos respondieron: De David. Mas él replicó: Entonces, ¿por qué David, bajo la inspiración de Dios, lo llama su Señor, cuando escribe: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra, para que humille a mis enemigos bajo el escabel de tus pies?
3. Y el más viejo de los doctores repuso: ¿Has leído los libros santos? Y Jesús dijo: Los libros, el contenido de los libros y la explicación de los libros, de la Thora, de los mandamientos, de las leyes y de los misterios, contenidos en las obras de los profetas, cosas inaccesibles a la razón de una criatura. Y el doctor dijo a sus compañeros: Por mi fe, que hasta el presente no he alcanzado, y ni aun por oídas conozco, un saber semejante. ¿Qué pensáis que llegará a ser este niño, por cuya boca parece que habla Dios?
Ciencia de Jesús
LI 1. Y había también allí un sabio hábil en astronomía. Y preguntó a Jesús: ¿Posees nociones de astronomía, .hijo mío?
2. Y Jesús le respondió, puntualizándole el número de las esferas y de los cuerpos celestes, con sus naturalezas, sus virtudes, sus oposiciones, sus combinaciones por tres, cuatro y seis, sus ascensiones y sus regresiones, sus posiciones en minutos y en segundos, y otras cosas que rebasan los límites de la razón de una criatura.
Jesús y el filósofo
LII 1. Y se encontraba asimismo entre los doctores un filósofo versado en la medicina natural. Y preguntó a Jesús: ¿Posees nociones de medicina natural, hijo mío?
2. Y Jesús respondió con una disertación sobre la física, la metafísica, la hiperfísica y la hipofísica, sobre las fuerzas de los cuerpos y de los temperamentos, y sobre sus energías y sus influencias en los nervios, los huesos, las venas, las arterias y los tendones, y sobre sus efectos, y sobre las operaciones del alma en el cuerpo, sobre sus percepciones y sus potencias, sobre la facultad lógica, sobre los actos del apetito irascible y los del apetito concupiscible, sobre la composición y la disolución, y sobre otras cosas que sobrepujan la razón de una criatura.
3. El filósofo, levantándose, se prosterné ante Jesús, le dijo: Señor, en adelante, soy tu discípulo y tu servidor.
Jesús hallado en el templo
LIII 1. Y, mientras se cambiaban estas conversaciones y otras semejantes, sobrevino María, que, durante tres días, erraba con José en busca de Jesús. Y lo encontró sentado entre los doctores, preguntándoles y respondiéndoles. Y le dijo: Hijo mío, ¿por qué nos has tratado de esta suerte? He aquí que tu padre y yo te buscamos con extrema fatiga. Y Él repuso: ¿Por qué me buscáis? ¿No sabéis que debo estar en la casa de mi Padre? Ellos no comprendieron la palabra que les había dicho. Y los doctores interrumpieron: ¿Es éste tu hijo, María? Ella contestó: Sí. Y ellos dijeron: ¡Bienaventurada eres, oh María, por tal maternidad!
2. Y Jesús volvió con sus padres a Nazareth, y los obedecía en todas las cosas. Su madre conservaba en su corazón todas aquellas palabras. Y Jesús crecía en edad, en sabiduría y en gracia ante Dios y los hombres.











Bautismo de Jesús
LIV 1. A partir de aquel día, comenzó a ocultar sus prodigios, sus misterios y sus parábolas.
2. Y se conformó con las prescripciones de la Thora, hasta que cumplió los treinta años, en que el Padre lo manifestó en el Jordán, por la voz que exclamaba desde el cielo: He aquí mi hijo amado, en el cual me complazco, mientras que el Espíritu santo daba testimonio de él, bajo la forma de una paloma blanca.
Doxología
LV 1. Él es aquel a quien oramos y adoramos, él quien se ha encarnado por nosotros, y nos ha salvado, Él quien nos ha dado el ser, el nacimiento y la vida. Su misericordia no cesa, y su clemencia se extiende sobre nosotros, por su liberalidad, su beneficencia, su generosidad y su largueza.
2. A Él la gloria, la benevolencia, la fuerza, la dominación, ahora, en todo tiempo, en toda edad, en toda época, hasta la eternidad de las eternidades y por los siglos de los siglos. Amén.
Fuente: Los Evangelios Apócrifos, por Edmundo González Blanco